Género e igualdad

19 Marzo 2015

Salud, educación, empoderamiento económico, participación política y acceso a la justicia; éstos, rubros en los que la presencia de la mujer es escasa. Hace unas semanas, a razón del Día Internacional de la Mujer, escribía aquí sobre las múltiples causas que hacen importante esta conmemoración. Somos diferentes a los hombres en la misma medida en que somos distintas unas de otras. Justo por esa variedad de necesidades entre mujeres y entre géneros es que debemos contar con los espacios, oportunidades y, claro, derechos para desarrollarnos a nuestras anchas: que no existan límites ni cláusulas especiales. Todos, hombres y mujeres, debemos poder mirar en todas direcciones. Oh, pero algo sucede con nosotras, por eso la conmemoración del 8 de marzo.

Ayer, Angélica Fuentes, empresaria mexicana líder con reconocimiento internacional, presentó, a través de la fundación que lleva su nombre, el estudio Género e Igualdad: Análisis y Propuestas para la Agenda Pendiente. Tuve el privilegio de presentar, junto con Juan Ramón de la Fuente(exrector de la UNAM), Julio Madrazo (consultor experto en políticas públicas) y Camilo Galvis (director de la Fundación), el diagnóstico que este estudio concluyó. A pesar de innegables avances en muchos ámbitos, las cifras todavía arrojan una gran brecha para lograr la equidad de género que desearíamos:

Las mujeres ganamos 30.5% menos que los hombres en trabajo obrero; 16.7% como comerciantes y 15.3% como profesionales. El trabajo doméstico no remunerado constituye 21.7% del PIB nacional. El nivel de analfabetismo en mujeres indígenas es de 35.1%; 46.1% de las mujeres ha sufrido un episodio de violencia por parte de su pareja; 48.1% del total de mujeres que perdieron la vida durante el embarazo tenía Seguro Social y fueron mal atendidas. Uno de cada seis embarazos en mujeres adolescentes se presenta en menores de entre diez y 19 años. De los dos mil 445 municipios del país, sólo 116 tienen una mujer ocupando la titularidad de su alcaldía, esto es, 4.7% del total. En la última elección —la de 2012— el Congreso de la Unión dio 222 curules a mujeres, 185 en San Lázaro y 42 en la Cámara de Senadores.

Ahí un diagnóstico de apenas unos cuantos puntos específicos. La realidad de las mujeres en nuestro país —y el mundo— es mucho más amplia. Todos ellos fueron analizados en el estudio presentado ayer: 30% de las mujeres que se convierten en madres lo hace antes de los 20 años. En 23 años, de 1990 a 2013, murieron 29 mil 869 mujeres durante su embarazo. En 2012, 12.8% eran menores de 19 años; 11.9% eran hablantes de lengua indígena, y 54% murió siendo atendidas en clínicas y hospitales públicos. De 2000 a 2008, cuando entró en vigor la ley que despenalizó el aborto en el Distrito Federal, un millón 604 mil 976 mujeres de entre 10 y 54 años de edad fueron atendidas en hospitales públicos por prácticas relacionadas con abortos inseguros.

Sesenta y tres por ciento de las mujeres mayores de 15 años ha sufrido algún tipo de violencia física; 47% dentro de sus relaciones de pareja; 43.1% padeció violencia emocional; 24.5% de tipo económico; 31.7% de manera comunitaria; 7.3% han sufrido violencia sexual por parte de su pareja; 26.3% violencia laboral; 14% han sido agredidas físicamente por parte de su pareja.

Tan amplia es la realidad sobre este tema. Cifras dolorosas, números que se justifican en lo cotidiano, en el trato que recibimos todos los días. Desde el comentario más “inofensivo” hasta las decisiones que se toman a altos niveles de gobierno, las mujeres no tenemos la misma realidad que la de los hombres y ésa, como lo dice este estudio, es una de las grandes agendas pendientes.