Fue por cigarros y nunca volvió
19
Junio 2017
Fue
por cigarros y nunca volvió
Deysi
Sánchez
Como cada segundo domingo
de Junio, ayer 18 de Junio, se festejó el Día del Padre, conmemoración que a
pesar de haber ganado fuerza en estos últimos años sigue siendo delegada por
algunas personas, al contrario del 10 de mayo, que es día de fiesta nacional y
hasta se suspenden clases con tal de festejar a las madres.
¿Pero por qué el día para
celebrar a papá no es tan relevante como el día en que celebramos a mamá? Pues
porque en este país la madre es algo sagrado, es la representación física de la
vida y del sacrificio por parir y criar un hijo, pero es que aunque los padres
también son parte fundamental para que cada uno de nosotros estemos en este
mundo, no tienen ese peso de benevolencia cultural, aunque ellos también se
sacrifiquen por sus hijos, trabajando y otorgando el sustento económico, los
padres cargan con todo el contexto histórico y social de un pasado donde el
hombre, sobre todo los que son cabeza de familia, hacen todo sin esperar
reconocimiento, pues así fueron criados, para ser proveedores.
Pero este en realidad no
es el problema por el que los padres no sean tan reconocidos. Existe un
problema que año tras año sale a la luz en
estas fechas y es el resentimiento de muchas personas, hombres y mujeres
que crecieron sin una figura paterna, muchas de estas veces porque su madre se
embarazó de una persona sin sentido de responsabilidad y que la abandonó, o el
caso de los que les tocó ser hijo fuera del matrimonio, es decir, les tocó ser
el hijo de “la otra”. Y como estos ejemplos existen muchos más.
Crecer sin la figura
paterna es un trauma que arrastran muchas personas, pues es muy común conocer a
gente que fue criada por madres solteras. Esto ha creado una fuerte
estigmatización en ellos a pesar de lo años y la nueva mentalidad, la ausencia del
padre sigue siendo motivo de dolor para los que no crecieron sin él, o peor aún
para los que nunca lo conocieron.
Es común ver en esta
celebración a muchas personas externar el descontento hacia sus progenitores en
las redes sociales, muchos exponen su caso y resentimiento contra esa persona
que los abandonó, y aunque ellos sólo fueron víctimas de las circunstancias, son
cientos de post que podemos encontrar, publicaciones llenas de reproches y
dolor.
La responsabilidad es un
rasgo del que mucha gente carece, y no es exclusivo del género masculino, pues
todo el tiempo también han existido mujeres que abandonan a sus hijos con sus padres.
Esta columna no la escribí para culpar a los hombres que se olvidan de que
engendraron un ser, sino que fue escrita para hablar de un problema social que
está presente desde el principio de las estructuras sociales. Y también de alguna forma, también lo escribí
para reconocer a todos esos padres que se quedaron con sus hijos y los han
sacado adelante, pues a muchos de ellos se les debe reconocer el mérito de
criar y formar individuos, sin la ayuda de una pareja, solos.
Porque a estos padres solteros
también hubo quien les dijo que iría por cigarros y nunca volvió.



