DF: fracaso de neoChuchos…
18 Diciembre 2014
Otra vez, como parece ya estarse volviendo costumbre, la posibilidad de concretar una reforma constitucional que democratice de manera plena, integral, la vida política en el Distrito Federal debió posponerse como resultado de la absurda decisión de perredistas y priistas, en ese orden, de anteponer sus intereses de grupo o facción a la legítima demanda de la ciudadanía capitalina, de garantizar condiciones para un mejor y más eficiente desempeño de sus gobiernos.
En el arranque de la semana, efectivamente, y luego que de manera sorpresiva el no-perredista Miguel Ángel Mancera Espinosa y aliados en el gobierno federal relanzaran la posibilidad de concretar la reforma —“en cuestión de horas...”, auguró él mismo— y que, para ello, confeccionaran (en lo oscurito) un dictamen a modo, sus intentos se vieron frustrados por la resistencia del panismo y de otros legisladores, senadores del PRI y del PRD, a avalar cambios que más que por sus avances democráticos, llamaban la atención por sus rasgos centralistas y claramente burocratizantes.
La frustrada intentona, vale decir, hizo pensar a muchos que, ante la elección e inminente relevo, en septiembre, de (los ahora dóciles, todos) jefes delegacionales en funciones, el titular del gobierno capitalino y los impresentables Chuchos —con quienes Manera vive ahora un tórrido reencuentro (político)— buscaban concretar una reforma que les garantizara mantener el control pleno de la capital, aun cuando en los comicios de junio pierdan tres, cuatro o ¡hasta seis!, jefaturas delegacionales frente a liderazgos surgidos de fuerzas distintas al PRD, particularmente de Morena… o de la ahora casi frustrada alianza entretricolores, blanquiazules, verdes y neoaliancistas.
Sólo así, a la vista de lo anterior, puede entenderse que luego de haber aceptado “abrir las puertas a una verdadera reforma administrativa y política”, los hombres del sol azteca hayan intentado imponer, con el apoyo del priismo gubernamental, un cambio que, si bien aceptaba transformar las actuales delegaciones en alcaldías, garantizaba igualmente —vía la cancelación de toda posibilidad de dotarles de plena autonomía presupuestal y administrativa— que éstas se mantuvieran en un estado de franca subordinación ante el gobierno central de la capital.
Sólo de esa manera, insistamos, se entiende que en el dictamen negociado entre manceristas —los neoChuchos, como se les identifica ya entre el perredismo tradicional— y priistas aliados, se haya ignorado la generalizada consigna de buscar dotar a la capital de órganos autónomos realmente ciudadanizados e, igualmente, de normas que le garanticen contar con una constitución verdaderamente “de avanzada”.
En febrero veremos renacer el intento…
Asteriscos
* Si bien ya en otras ocasiones la especie ha ganado terreno y luego ha sido desmentida por los hechos, esta ocasión parece que no avanzará mucho el próximo 2015 sin que el presidente Enrique Peña Nieto realice cambios en su equipo de trabajo: Comunicaciones, Salud, Agricultura, Educación… Ya veremos.
Veámonos el viernes, con otro comentario De naturaleza política.



