Feliz día de la enfermera
7 Enero 2014
El Filosofo de Guemez
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En su delirio tuvo un diálogo con Dios:
? Señor yo que soy un hombre de oración, envíame un Ángel para que me cuide en esta y todas mis enfermedades; que “tenga la paciencia de JOB, la sabiduría de SALOMON y que sea soñadorada como JOSE”; que tenga en su corazón tanta ternura y tanto amor; que en sus bondadosas manos posea la magia de sanar el dolor; envíame Padre un Ángel, en el que se resuman todas las bondades del ser humano; que a la vez sea psicólogo para que escuche mis penas, sea sabio como las abuelas de mi tierra, que sea un psiquiatra que oiga con paciencia mis cuitas; médico que sane mi alma; que sea un excelente comunicador social para que tenga la amable charla conmigo, que posea dotes de sacerdote para inculcarme la fe y la esperanza, de que lo que viene es lo mejor; un Ángel que en la enfermedad me cuide con el amor de una madre y la gentileza de un hermano, que al ver mi rostro escuche mi dolorido corazón. Cuando el Filósofo abrió los ojos, Dios le había cumplido su deseo... A su lado estaba una enfermera. A todas las enfermeras de México, ¡MIL FELICIDADES EN SU DIA!.
Dos son las alas que DIOS dio al Filósofo para que su rica imaginería volara por el universo: El amor lleno de espiritualidad y el humor.
El humor del Filósofo está pleno de sentido común, de vida, de obviedad, de una pretendida buena fe y de una ingenuidad provinciana; me encanta la siguiente historia, misma que parafraseo en la que “el campesino de Güémez se encontraba en la plaza –al estilo socrático- rodeado de jóvenes con quienes compartía su visión rural de la vida, en el mismo instante en el que escucho una fuerte alharaca, eran un grupo de jóvenes foráneos que alegremente arribaban al lugar.
? ¡Bienvenidos!, qué gusto de verlos muchachos ¿Cómo están?, –amablemente preguntó el Filósofo.
? Venimos a ver si es cierto lo que dices de la belleza de Güémez, queremos conocer la sierra de tu tierra, vamos a los San Pedro.
? No podrían haber tenido mejor elección, ahí entre la fina anfitrionía de nuestra gente, la inigualable gastronomía, se enamorarán de esa extraordinaria armonía entre los enormes pinos, la bella policromía de un paisaje excepcional, de las más bellas flores, los arroyos transparentes, el nítido cielo, en donde parece que quedó atrapada la belleza del mundo, como prenda de unión entre Dios y los hombres. Pero… Los veo con ropa muy ligerita ¿acaso se van sin ropa pa’l frío y sin las suficientes cobijas?.
? ¿Frío? ¡Qué te pasa, estás loco o que tienes! ¿Pues no dicen que eres un viejo campesino sabio?, ya lo vemos que no –respondió el joven que encabezaba la excursión– con las casas de campaña y las chamarritas que llevamos es suficiente.
Por la tarde del día siguiente, el Filósofo vio como regresaban los jóvenes en las camionetas, venían tristes, con el cuerpo encorvado, silente y acongojados, lo saludaron a la vez que le comentaban:
? Fíjate que tenías mucha razón, cayó “hielo negro”, hizo un frío tan insoportable, que nos enfermamos por no llevar ropa adecuada, no te creímos que cambiaría el tiempo y nos impactó fuertemente en la salud, llevamos a dos de nuestros compañeros a hospitalizar.
? ¿Cómo le hiciste para saber qué cambiaría el tiempo?. Observaste a las hormigas que iban en fila hacia el hormiguero cargadas de hierbitas, o acaso viste que las urracas y los pájaros se refugiaban hacia la sierra, o estudiaste el canto de los gallos, en verdad mis amigos y yo estamos sorprendidos… ¿Cómo le hiciste para saber qué haría un frío endemoniado?.
? Muy sencillo… ¡Escuché en las noticias el estado del tiempo!”.
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