Félix autor de la "Clementina" ha logrado sobresalir en la música, pesa a adversidades

Por: Adela Hernández

Citlaltépetl, Veracruz.-(26 Octubre 2017)  Luego de varios intentos y por qué no decirlo, fracasos! el autor de la canción "La Clementina", Félix Hernández Santiago logra por fin sobresalir en la música, grabando e inclusive registrando su éxito en España.

Su gusto por la música es nato, dice el originario y vecino de Citlaltépetl, Veracruz, ninguno de sus familiares ha incursionado en este ramo, sin embargo asegura que desde que sabe leer y escribir, se le dio la facilidad para componer canciones, como "beso reprochado" inspirándose en su primera experiencia amorosa en su etapa de adolescencia.

Félix Hernández, asegura componer temas del diario acontecer como: Triste Palomita, el hijo de Juana, cuando salí de mi pueblo, niña de secundaria, caminemos juntos, la rosa marchita, me dijiste adiós entre otras, teniendo una libreta con más de cien canciones terminadas, de las cuales treinta ya han sido registradas.

Como músico, dice “he vivido experiencias muy difíciles” y relata que al terminar su educación secundaria y como la gran mayoría de los norveracruzanos, decide abandonar el nido para dirigirse a la ciudad de México a probar suerte, acudiendo inmediatamente a la Asociación Nacional de Actores (ANDA) “llegué emocionado como si me estuvieran esperando”. Recuerda que se llevó tremenda sorpresa pues no lo dejaban entrar y cuando por fin lo logró, fue literalmente sacado del salón de clases por el maestro de música, Juan José Laboriel, (padre de Jhony Laboriel), pues no era conocido y por tanto no contaba con una credencial que le permitira estar ahí.

“pero insistí y me dejaron formar parte del grupo unos cuantos meses ya que el maestro nunca me quiso, echándome a la calle nuevamente y para sobrevivir tuve que trabajar en una fábrica” dice.

Derrotado por esa amarga experiencia, regresa a su pueblo natal y en 1984 trabaja de obrero en la construcción de la carretera, Naranjos- Chontla, pero al darse cuenta que eso no es lo suyo, doce meses después retoma la idea de regresar a la Ciudad de México continuando con la idea de ser famoso.

Sin embargo, el único empleo que encuentra es de bolero, pero ahora y para su buena fortuna, en el año de 1986 conoce a José Hernández González, contador de la empresa Torres Marmex quien lo integra a su equipo de trabajo, acomodándole el horario para que pudiera asistir a sus clases de solfeo dos veces a la semana en una escuela particular impulsado en todo momento por Eduardo Vicencio.

“me relaciono de manera inmediata y en el grupo de Santos Uruguay y su fórmula, me dan la oportunidad de tocar con ellos el Saxofón sin embargo aún no estaba preparado era inexperto y me piden leer partituras muy difíciles que me hacían llorar, no daba el ancho pero aún así me quedé” recuerda.
Félix Hernández asegura que sintió haber llegado a la cima pues tocaba en los bailes masivos, asistió a las entrevistas en los medios de comunicación, salió en varias revistas de espectáculos como Furia Musical, grabaciones de discos y es donde tiene la oportunidad que de la canción, “Tu desprecio” de su autoría fuera tomada en cuenta por los programadores de la radio para la promoción del disco.
Pero como era lógico, reconoce, “En el segundo disco de Santos Uruguay y su fórmula no doy el ancho porque no estaba preparado, me exigen leer partituras difíciles y terminan por despedirme”.


Así mismo recuerda que años más tarde, escuchan la canción de “El hijo de Juana” y Santos Uruguay trata de grabarla pero el director artístico de BMG Ariola no la aceptó, “Pero me recomiendan a la editorial emlaza y empiezo a pertenecer a la editora Leo musical que es la filial, me pidieron varias canciones aunque nunca las canté”.

Al observar un panorama nada próspero para su carrera musical, Félix Hernández dice que se emplea de intendente en una fábrica de ropa de donde y desafortunadamente también lo liquidan por que la empresa no tuvo más producción y es cuando decide quedarse dos años inactivo, viviendo únicamente de la liquidación que le dieron.

Durante ese nuevo duro golpe que le dio la vida, asegura “abandoné mi saxofón, no quería saber nada de la música”.


Y en ese andar sin rumbo por la Ciudad de México, “me encontré a un amigo, Pepe Ardilla, quien inmediatamente me ofrece trabajo de saxofonista con Oscar y su grupo Salvaje, vuelvo a subir a los escenarios para alternar con grupos como:  La auténtica banda de Jerez, Los Santaneros, la Santanera, Diablos Locos, Julio Preciado, entre otros, ahí grabamos la canción de La Cascarita en donde interviene la voz del perro Bermúdez de la Serna y suena a nivel nacional y en el extranjero”.

Esa fama no dura mucho tiempo, dice, ya que surgen los problemas por las cuestiones económicas y el grupo se desintegra, cada quien toma su rumbo “Y vuelvo a quedarme sin nada, pero ahora me dedico a vender instrumentos musicales”.

Al narrar su historia, deja en claro que la música es su pasión, por ello una vez más logra recuperarse e inicia de cero, retoma fuerzas, supera la derrota y arma un pequeño grupo musical, colocando únicamente una bocina en un "diablito" amenizando en algunas reuniones familiares logrando subsistir económicamente aunque al tratar de vender sus canciones, hubo buenos ofrecimientos económicos pero le pedían perder todos los derechos, habiendo para ese entonces logrado con muchos sacrificios grabar un disco con canciones inéditas.

"La influenza me trajo de regreso a Citlaltépetl" dice con una sonrisa que denota el mayor acierto de su vida musicalmente hablando, pues al registrarse la pandemia en la capital del país decide regresar a su pueblo que lo vio nacer.
En Citlaltépetl, agrega "armo mi grupo musical, amenizo fiestas, formo parte de otros grupos tocando el saxofón, recorro las calles y me inspiro para escribir con mayor facilidad y es cuando sobre un personaje único llamado La Clementina a quien le compongo su canción".

Describe que al observar y revivir las costumbres y tradiciones de “Todos los Santos”, asegura que le llama la atención que en este pueblo se tiene un baile único en el norte de Veracruz llamado, " Los negritos".

En el grupo de cuatro personajes con su peculiar máscara de madera de palo de rosa o cedro, sobre sale "La Clementina" que es un varón vestido de mujer con un sombrero adornado de listones de colores en donde se medio cubre el rostro, es acompañado de "El Viejo" que simula ser su pareja, "El Catrín" que es un tipo delgado y alto, "El Negro" que dentro del ritual propio del baile de " Los negritos" trata de ganarle a su pareja es decir, " La Clementina" dentro del cual interactúan con el público haciendo bromas, versos y rimas, siendo éste el éxito del grupo de danzantes.



Todo ese escenario está inmerso en los recuerdos de infancia de los citlaltepenses que por una mejor preparación académica o buscando un mejor futuro para la familia han tenido que emigrar a otros estados de la República Mexicana o al extranjero y "fue precisamente en ellos que me inspire, reflejando mi ausencia del pueblo y mi gente que me vio nacer, es como creo la canción de La Clementina".

En el 2015 que fue cuando se grabó por primera vez, rápidamente tuvo éxito, siendo incluso requerida en España para su registro.
Después de eso, Félix Hernández, asegura que es contratado para hacer la canción para promocionar el café “La Huasteca”.

Y ahora ya grabó su segundo disco en donde incluye diez canciones inéditas, entre ellas una dedicada a Citlaltépetl y está por lanzar la canción de "El Viejo Bailarín" que tiene previsto estrenar el fin del mes de octubre, justo en las festividades de “Día de Muertos” para que la gente que se encuentra fuera recuerde esta tierra que los vió nacer y que sin duda los espera con los brazos abiertos.