Felipe Calderón, en campaña

8 Mayo 2015

El run run o radio pasillo en la política es la molestia de Gustavo Madero y la cúpula del PAN con el activismo del expresidente Felipe Calderón en las campañas por las gubernaturas, alcaldías y diputaciones del próximo 7 de junio.

En los últimos días, Felipe Calderón ha visitado distintos puntos del país, donde ha llevado a cabo una abierta campaña de apoyo al PAN y a sus candidatos.

En Mérida estuvo acompañando al candidato a la alcaldía Mauricio Vila Dosal. Con él invitó a la ciudadanía a votar y a rechazar la corrupción. Antes estuvo en Baja California Sur apoyando al candidato a gobernador Carlos Mendoza, promoviendo que el estado quede en manos del PAN.

En la elección de Michoacán, donde su hermana, La Cocoa, está en empate conAureoles (PRD) y Orihuela (PRI), Calderón ha enfatizado que en toda la videoteca de La TutaLa Cocoa no ha aparecido, enfatizando que ella no tiene vínculos con el crimen organizado... a diferencia de otros candidatos y partidos.

En Guadalajara también ha estado el expresidente apoyando a los candidatos a alcaldes, hablando de que el PAN ha aprendido la lección y que al volver a gobernar la seguridad va a mejorar.

Para Madero la presencia de Calderón no debe de ser grata. Como el distanciamiento —por ponerlo amablemente— entre ambos es bien conocido,Madero preferiría que Calderón se comportara como lo marcaba la tradición para los expresidentes del PRI, quienes se guardaban y quedaban callados una vez concluido su sexenio.

Pero esa tradición no tiene sentido para un político como Felipe Calderón. YGustavo Madero lo subestimó si contaba con ese “recato” presidencial.

No tiene sentido, porque la tradición priista se seguía como una forma de hacer más llevadero el que se conoce como el año más complicado del sexenio: el séptimo año.

Una vez fuera del poder, la pleitesía de propios y extraños desaparecía. El rendirle tributo cambiaba de eje hacia el nuevo inquilino de Los Pinos.

En el caso de Calderón, los escándalos que han acompañado el séptimo año de los otros presidentes de México han estado ausentes. Y, por ello, Calderónpuede y está haciendo lo que en otros países y en otras democracias resulta completamente normal: campaña a favor de su partido. Así lo han hecho Bill Clinton y, en su momento, Ronald Reagan, por ejemplo, en Estados Unidos.

Me parece un avance democrático que los presidentes, al abandonar el poder, conserven el capital político suficiente como para poder apoyar a su partido y a los candidatos que les son afines. Si otros expresidentes no lo han hecho, ha sido, más bien, por no contar con el capital ni la estatura política para hacerlo.

Bienvenida ésta, que debería ser una nueva tradición en donde los políticos, al abandonar el poder, sigan con las credenciales vigentes para poder hacer campaña. Esa clase política ha estado ausente por demasiadas décadas en nuestro México.

                Twitter: @AnaPOrdorica