Experimento Bronco

22 Junio 2015

Nunca nadie en la industriosa entidad, en un primer momento, pensó con seriedad que el experimento pudiera derivar en el triunfo de Jaime Rodríguez Calderón (a) El Bronco en la sucesión del cuestionado Rodrigo Medina, en la gubernatura de Nuevo León. Las mejores apuestas eran a que “la experiencia” permitiría estimar el alcance de una reforma —la  participación de candidatos ciudadanos y/o independientes en un proceso formal— que, en opinión de los más, podría “dar un vuelco — en 2018, obvio— al cómo elegir a un Presidente de la República”.

Ello, al menos, es lo que se comenta en los más altos niveles del sector privado nacional donde se afirma que, en medio de la puja por designar a los candidatos del PRI y del PAN al gobierno neoleonés, el poderoso G-10, grupo insignia del empresariado regiomontano, “harto de las fuerzas políticas predominantes”, decidió explorar alternativas de cambio real que posibilitaran contar con mejores opciones de gobierno, en el mediano y largo plazo.

La apertura a las candidaturas independientes constituyó la mejor opción a sus anhelos. Tanto que los supuestos o reales diseñadores de la estrategia definieron no una, sino tres opciones para llevar adelante el experimento que, en un primer momento, habría involucrado igual al citado (ex) priistaRodríguez Calderón, que al respetado (ex) panista Fernando Elizondo Barragán y al rector del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), David Noel Ramírez Padilla. Todos, se pensó, con cualidades para suceder al gobernador en funciones.

Apenas al arrancar el proceso electoral, a mediados de abril según la versión, cuando tanto el tricolor como el blanquiazul habían definido ya a sus respectivos prospectos a la gubernatura, se presentó un problema que, entonces, hizo pensar a algunos que el experimento no avanzaría: la aceptación por parte del exgobernador interino Elizondo Barragán de la candidatura por el Movimiento Ciudadano (MC) y, prácticamente al mismo tiempo, la declinación de las aspiraciones del rector del ITESM, jalisciense de origen, Ramírez Padilla, a postularse como “independiente”.

Ello, sin embargo, no hizo más que potenciar la candidatura de El Bronco que, si bien en un primer momento despertó muchos cuestionamientos y dudas, pronto, merced a la personalidad del candidato y el innegable apoyo empresarial, capitalizó en su favor el innegable “hartazgo” ciudadano hacia las opciones partidistas que, en su caso, fueron tipificadas como igualmente corruptas, ineficientes…y cínicas.

El resto es historia, puesto que superadas las primeras barreras y consumada la declinación en favor de Elizondo y de algún otro candidato menor,Rodríguez Calderón pudo llegar a los comicios, no sólo como el candidato mejor valorado, sino, incluso, como el más conocido y reconocido por parte de la sociedad.

El resultado electoral es la mejor evidencia de que, de ser cierta la historia referida, el experimento (del poderoso empresariado neoleonés) resultó en tal forma exitoso que, ahora, tendrán un gobernador distinto, lejano de los partidos, cercano a sus postulados y, de alguna manera, una dupla que garantiza arrojo y coraje por parte de El Bronco, igual que capacidad, experiencia y sano juicio, por la de Elizondo.

No en balde hoy se afirma que en Monterrey, Nuevo León, el platillo insignia son los huevos con sesos. ¿Será?

ASTERISCOS

** Setenta y dos horas escasas después de dar a conocer, vía redes sociales, su aspiración a hacerse con la candidatura presidencial de Acción Nacional —o su postulación como candidata independiente— de cara al 2018, el equipo que acompaña a Margarita Zavala se sorprendió al ver el resultado: más de un millón de visitas para ver el video respectivo —“de muy escasa calidad, por cierto”—, algo más de 3.5 millones de “impactos” y medio centenar de entrevistas en medios nacionales.

Veámonos el miércoles, con otro asunto De naturaleza política.

Excelsior