Se están alineando las estrellas a favor de López Obrador
12 Diciembre 2014
Yo no tengo duda: si está vivo y saludable, López Obrador volverá a aparecer en la boleta de la elección presidencial en 2018. Con una diferencia: lo hará bajo el emblema del partido que él formó y controla, es decir, Morena. Ya no tendrá que ceñirse a todo tipo de acuerdos con lastribus del PRD. Él solito decidirá todo: desde la estrategia de la campaña hasta los candidatos que lo acompañarán en las otras elecciones. Tendrá, en suma, un margen de maniobra total.
El posible éxito de AMLO en 2018 pasa por la aduana de la elección intermedia del año que viene. Si le va bien a Morena, el tabasqueño quedará fortalecido rumbo a la elección presidencial. Por eso, una de las preguntas más interesantes de las elecciones de 2015, quizá la más relevante de todas, es cuántos votos sacará Morena. El escenario ideal para López Obrador es que su partido saque un mayor porcentaje que el del PRD. Esto generará una desbandada de perredistas rumbo a Morena y convertirá a López Obrador, de nuevo, en el líder indiscutible de la izquierda mexicana.
La noticia es que existe una gran posibilidad de que Morena efectivamente supere al PRD en las elecciones del año que entra. Esto es lo que revela la encuesta que ayer publicó el diario Reforma. Veamos los números.
En agosto, el PRD tenía 16 por ciento de las preferencias efectivas (descontando a los indecisos). Este porcentaje cayó a 13 por ciento en la encuesta de diciembre. Al parecer lo ocurrido en Iguala sí le está costando a los perredistas y qué bueno: ante la impunidad en otros frentes, por lo menos que haya un castigo político por parte del electorado. En cuanto a Morena, en la encuesta de agosto sacó siete por ciento de las intenciones de voto. Para diciembre creció a nueve por ciento. Así que el partido deLópez Obrador va en ascenso mientras que el expartido de López Obrador va en descenso.
Pero no sólo eso. Si tomamos en cuenta que el margen de error de la encuesta es de +/- 3.3 por ciento, desde un punto de vista técnico es posible afirmar que el PRD y Morena prácticamente están empatados. Sin que hayan comenzado las campañas, a cinco meses de las elecciones intermedias, las estrellas ya se están alineando a favor de López Obrador.
Recordemos que el tabasqueño quedó en segundo lugar en las pasadas elecciones presidenciales. Obtuvo casi 16 millones de votos, un millón más que en 2006, para un total de 31.6%. El ganador fue Peña Nieto con 19 millones equivalentes a 38.2%. Así que en México, sin segunda vuelta en la elección presidencial, un candidato puede llegar a la Presidencia con cifras similares a las obtenidas por Peña. Si AMLO conserva sus 16 millones de votos que sacó en 2012 y le agrega otros tres millones más, bien podría convertirse en el siguiente Presidente. La pregunta es si obtendrá estos tres millones adicionales. Va a depender de dos cosas.
Primero: que la izquierda no vaya dividida en 2018 sino unida como lo hicieron hace dos años. Para eso es muy importante que Morena supere al PRD en 2015 y haya una desbandada perredista rumbo al nuevo partido, de tal suerte que López Obrador se convierta, en los hechos, en la única opción de la izquierda para ganar en 2018.
El segundo factor que podría agregarle más votos al tabasqueño en las próximas elecciones presidenciales es que en 2018 lleguemos con una población muy desilusionada, harta del estatu quo, porque la economía crece poco, porque se han destapado grandes escándalos de corrupción y porque no se ha resuelto el problema de la inseguridad. Es decir, algo muy similar a lo que estamos viviendo hoy en día. Ese sería el escenario ideal para un candidato como López Obrador.
Desde luego que todavía falta mucho para 2018 pero, por lo pronto, hoy, las estrellas ya se andan alineando a su favor.
Twitter: @leozuckermann



