Esto también funciona con burros. . .
El Filosofo de Guemez
filosofo2006@prodigy.net.mx
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Una vez pasado el par de semanas, a la tercera o cuarta noche sin orar, la niña preguntó:
? Mamá, ¿por qué no oramos por la tía MARTA?.
? Es que Diosito ya la sanó –respondió la madre.
? Y si la puso buena, –replicó la niña– ¿No deberíamos orar para darle las gracias?.
Somos más dados a pedir… Que a agradecer. Lo de aquellos diez leprosos curados y de los que sólo uno vuelve a dar las gracias a JESUS, se repite en nuestra vida a diario”1.
Con meridiana sapiencia Shakespeare afirmó: “Sufrimos demasiado por lo poco que nos falta y gozamos poco, por lo mucho que tenemos”2 En la polaridad del universo nadie puede sufrir y gozar al mismo tiempo, por un razón muy sencilla, sufres cuando eres desgraciado, gozas cuando eres agradecido. Y si llegaste a esta carnalidad a gozar la fiesta de la vida, que importante es que no omitas ser agradecido.
El tiempo me ha enseñado que dar las gracias es auténticamente mágico, transforma tu vida atrayendo paz interior, felicidad, abundancia, armonía, equilibrio, prosperidad y riqueza de dones y de bienes.
Por las noches, nunca poses tu testa en la cama sin que agradezcas el milagro de la vida y que el nuevo amanecer te despierte dando las gracias por el racimo de bendiciones que Dios tiene especialmente para ti, tu vida se convertirá en una obra maestra.
Hay dos seres que trabajan para tu grandeza: DIOS y TU, así que deja de preocuparte por los problemas y desde el fondo de tu alma has la cuenta despacito, dando las gracias, porque mientras millones de seres más ricos, poderosos, sabios, jóvenes, talentosos que tú, en este momento están agonizando, para ir a rendir cuentas al hogar del Padre, tu estás con salud, familia, amor... y VIDA.
Diariamente son infinidad de cosas por las que el Filósofo da las gracias a mi Padre DIOS, una de ellas los amigos, que como Fabián Espinoza me envían mensajes, como el siguiente: “Cuando el testamento fue leído, decía que la MITAD de los camellos serían para el hijo mayor, UN TERCIO para el segundo y UN NOVENO para el tercero.
¿Qué hacer? Eran diecisiete camellos; ¿Cómo dar la mitad al hermano mayor? ¿Uno de los animales debería ser cortado a la mitad? eso no resolvería nada, porque un tercio sería dado al segundo hijo. Y la novena parte al tercero. Los hijos corrieron a buscar al hombre más erudito de la ciudad, un estudioso, un matemático. Por mucho que razonó, no consiguió encontrar la solución.
Entonces alguien sugirió: ?mejor buscar a alguien que sepa de camellos, no de matemáticas.
Encontraron entonces a un hombre inculto… pero sabio y con mucha experiencia. Le contaron el problema. Este se rió:
? La solución es muy simple, no se preocupen. Casualmente le habían regalado un camello y les dijo:
? Les presto este para hacer las cuentas. son 18 camellos –procedió a hacer la división.
Nueve fueron dados al primer hijo, que quedó satisfecho. Al segundo le tocó la tercera parte –scamellos–y al tercer hijo le fueron dados dos camellos –novena parte. Sobró un camello, el que había prestado.
El camellero tomó su camello y dijo:
?Ya está, ¡¡se pueden ir!!.
Esta historia fue adaptada del libro Palabras de fuego,de Rajneesh y sirve para ilustrar la diferencia entre la sabiduría y la erudición. El concluye diciendo: ‘La sabiduría es práctica, lo que no sucede con la erudición. La cultura es abstracta; la sabiduría es terrenal; la erudición son palabras y la sabiduría es experiencia.’ 17+1= 18. 1º hijo - 18/2= 9. 2º hijo - 18/3= 6. 3º hijo 18/9= 2. 9+6+2= 17 camellos (está cumplido el testamento) 18-17=1 sobró 1 camello que fue entregado a su propietario.
Nota: ESTO TAMBIÉN FUNCIONA CON BURROS...”.
1 http://www.renuevodeplenitud.com/reflexiones-dar-gracias.html
2Agustín Filgueiras Reflexiones Boletin@renuevodeplenitud.com
www.filosofoguemez.mx



