Esa nueva delincuencia organizada

25 Febrero 2015

Hace unos días escribíamos aquí sobre la CETEG y ese tan desafortunado incidente con empleados de Coca-Cola a finales de la semana pasada. Su acto, al más puro estilo de un grupo terrorista, los llevó a robar camiones de la refresquera. Robo que fue castigado, por fin, con cárcel, tras la demanda interpuesta por los ejecutivos de la empresa. ¿Qué hicieron la CETEG y los normalistas? Pues tomar como rehenes a los trabajadores para presionar con el fin de que sus integrantes detenidos fueran liberados. En una suerte de “negociación”, dijeron éstos, pero fue más bien un mero acto de extorsión. Como terroristas de Tierra Caliente.

Lo dije aquí: lo suyos son actos delictivos que quedan en la impunidad. Y ayer lo dijo también Mexicanos Primero. Aunque no sólo por la CETEG, sino también la CNTE y su Sección 22 en Oaxaca, lo mismo por la Sección 18 de Michoacán. Trabajan (y no en las aulas) para empujar sus intereses que tan, pero tan, alejados están de las mejoras educativas que la reforma aprobada el año pasado pretendía comenzar a implementar. Actos de seudoprotesta y manifestación en los que realizan actos vandálicos, pero de los que se aseguran salir sin el menor castigo. Ah, y por si fuera poco, ninguna autoridad educativa es capaz de sancionarlos: ¡cobran su salario íntegro!, ¡cobran su sueldo por dar clases sin impartir una sola! (lo más curioso —o reprochable— es que ese sector “intelectual y/o académico y/o mediático”, que exige una mejor educación para México, son los primeros en servir de defensores de oficio de estos saboteadores profesionales del avance educativo).

Porque, por supuesto, el gran enemigo de la CNTE y sus haraganes es la Reforma Educativa que, aun estando ya promulgada, no ha podido comenzar a operar en sus regiones, porque los haraganes están dispuestos a todo menos a perder su ilegítimo derecho a lucrar con sus plazas, a ausentarse del aula sin pagar consecuencias, a cobrar cinco o seis plazas sin trabajarlas o a someterse a las evaluaciones requeridas. Lo extraño para Mexicanos Primero, ONG que dirige Claudio X. González, es que las autoridades continúen con el discurso “negociador”. La ley y las reformas deberían aplicarse sin importar lo que estos grupos desean. La ley no es negociable, punto. Grupos que lo mismo se cuelgan de las causas de los electricistas, o cada seis años de la falacia del “fraude electoral”, que (ahora) de los normalistas de Ayotzinapa o de la que sea que les permita seguir en las plazas, en los zócalos, en las calles, pero jamás en el cumplimiento laboral.

Para colmo de males, hablamos de los estados del país que se ubican como los más pobres, junto con Chiapas, de todo del territorio nacional. Estados a los que más les hace falta la educación como vehículo para el progreso y desarrollo. La vulnerabilidad del rezago que habita en esos estados es justo el instrumento que los miembros de estas organizaciones utilizan para salirse con la suya (y perpetrar, así, el círculo de la ignorancia y la miseria de las regiones).

Lo dijo Mexicanos Primero, lo respalda también la OCDE. Lo vemos en sus actos. Estos grupos hacen el mismo daño que aquellos otros a los que sí llamamos criminales. Ellos también obstaculizan el desarrollo de comunidades enteras. Empecemos por nombrarlo por lo que son como inicio para, a ver si ahora sí, las autoridades las enfrentan con el peso de la ley.

ADDENDUM. Se filtró una carta privada escrita por el papaFrancisco en donde se utilizó la palabra “mexicanización”, haciendo referencia a aquella otra “colombianización”, que viene de cuando los peores años de Colombia y su guerra contra el narco. El problema de las drogas no sólo es en México, es un problema global, retomo las sabias palabras deRoberto Saviano: “Hoy hay una centralidad de México en el relato del mundo. Y algo que tenemos que tener claro es que, al final, en todo Occidente, lo único que quedará es la mafia. Perderemos las compañías, perderemos el trabajo, perderemos la democracia, pero seguirá la mafia...”. Si no se atiende el problema de las drogas y se ataca con nuevas estrategias, como la legalización... al final sólo quedará la mafia.