Ni canje ni descarte…


19 Agosto 2015

A juzgar por su extremadamente cuidado discurso sobre la próxima elección presidencial, nada parece más obvio hoy que, si bien en la actualidad disfruta a plenitud el indiscutible logro que para su causa representó haber conseguido el apoyo y “anuencia” del jefe del Ejecutivo a su pretensión de encabezar al Revolucionario Institucional, Manlio Fabio Beltrones continúa alentando su íntima y permanente aspiración de alcanzar la Presidencia.

Y ello, no sólo por el cada vez más categórico mensaje del sonorense de que su arribo al partido en el gobierno abonará al fortalecimiento de la (deteriorada) imagen y la ampliación de los márgenes de operación del Presidente, vía la sujeción de aspiraciones hoy desbordadas, de algunos, incluso, que forman el círculo más cercano a este último sino, esencialmente, porque cada vez resulta más claro que el apoyo de Peña Nieto a su aspiración de conducir al priismo no se dio a cambio de nada… No hablamos de un canje, sino de una decisión asumida con plena responsabilidad.

Parecería, agregaría algún colmilludo tricolor, que además de anunciarle su decisión de apoyar su llegada al
PRI, el Presidente hubiera aprovechado su encuentro con Manlio para dejar en claro que, si bien el primer objetivo de su próxima gestión no era otro que contener una eventual “carrera presidencial adelantada”, con la participación de personajes tan cercanos a él como Miguel
Ángel
 Osorio ChongLuis Videgaray o Aurelio Nuño Mayer, ello en forma alguna implicaba que, a él en particular, le estuviera solicitando se descartara de correrla “en su momento”.

¿Así de claro y así de contundente: ni canje ni solicitud de “descarte” adelantado…?

Ahora que, al margen de interpretaciones y/o realidades sobre el punto, lo verdaderamente trascendente es que, en el ánimo del jefe del Ejecutivo y, ahora, de su operador non en el priismo, la iniciada carrera rumbo a la candidatura y comicios de 2018, debe quedar reservada para quienes, diría el segundo, “están a la búsqueda de un Presidente porque carecen de él… lo que no ocurre con nosotros”, y no alcanzar a quienes, en la actualidad, están  inmersos, comprometidos en la (nada sencilla) responsabilidad de revertir hechos e imagen de una administración que, tras 18 meses de un relativo éxito —avalado, particularmente, por el logro de las reformas estructurales que llevaban décadas “congeladas” en el Congreso—, aparece ahora inmerso en una profunda crisis de credibilidad y desconfianza.

Interesante y hasta necesario mensaje éste , aceptemos, cuando en dos semanas más, el presidente Peña deberá estar entregando al Legislativo, un tercer informe que, desde ya, se estima no deberá concretarse a reseñar logros y/o a señalar problemas que conocemos sino que, más importante, deberá anunciar la puesta en marcha de políticas y medidas concretas para relanzar el proyecto sexenal abruptamente interrumpido por Ayotzinapa, Tlatlaya, la Casa Blanca y El Chapo.

ASTERISCOS

* Inminente, en opinión de los más, el anuncio de cambios a nivel gabinete por parte del presidente Enrique Peña Nieto podría suponer cambios en la Secretaría de Desarrollo Social de Rosario Robles, Educación Pública deEmilio Chuayffet y la Semarnat de Juan José Guerra Abud, pero no, en ningún caso, en Gobernación o en Hacienda…¡con todo y la espectacular fuga de principios de julio y la cada vez más profunda crisis de orden económico!, en opinión de algunos de quienes gustan deambular por veredas de Los Pinos.

* En un ambiente de empoderamiento extremo, en su encuentro con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, extitular de ONU Mujeres, más de una entre las muchas diputadas federales electas invitadas al evento, aprovechó la ocasión para promover la idea de que “si 42% de las curules en la LXIII Legislatura serán ocupadas por mujeres, justo es que igual porcentaje de las comisiones (en San Lázaro) sean presididas por nosotras…”. La idea, ya se imaginará usted, recibió toda suerte de apoyos.

Veámonos el viernes, con otro asunto De naturaleza política.

Excelsior