Graco: riesgo de juicio…
Mucho debe preocupar a Graco Ramírez Garrido Abreu la (sola) posibilidad de que el nuevo Congreso local inicie en su contra un eventual proceso de juicio político por el evidente entorno de inestabilidad política prevaleciente en la entidad a su cargo que, a la vista de toda la población, decidió intervenir “casi que de manera directa…” en la conformación de las comisiones de la entrante LIII Legislatura morelense; de una en particular: la Comisión de Gobernación y Gran Jurado.
Ocurre que, entre el jueves y la fecha, luego de que 24 de los 30 diputados miembros de la legislatura que apenas rindió protesta el pasado 1 de septiembre —tres de ellos miembros del sol azteca, por cierto— integraran el denominado G-24 para, entre otras muchas cosas, evitar que el perredismo afín al mandatario se haga con el control de la referida comisión, éste puso en marcha un operativo que igual implicó la realización de llamadas a dirigentes partidistas nacionales en busca de apoyo —“y del mismo gobierno federal”, según algunos— que la negociación directa con quienes, en el ámbito local, encabezan el referido frente en su contra, buscando que una parte de ellos, al menos, abandone la formación.
Así, por ejemplo, a decir de los directamente involucrados, el impresentable (des)gobernador habría conversado telefónicamente (el jueves) con el (pre)renunciado dirigente de su partido, el PRD, Carlos Navarrete para, a decir de aquellos, solicitarle auxilio en la búsqueda del apoyo del priista Manlio Fabio Beltrones y del panista Ricardo El Cerillo Anaya, con miras a “desmontar” la actitud (presuntamente) rijosa e inexplicable que, aun antes de iniciar actividades legislativas formales, estarían asumiendo quienes forman bajo sus respectivas siglas: 11 de los 24 rebeldes, o 17 si se agregan los del PVEM, Encuentro Social y Nueva Alianza, afines al tricolor.
Nada se sabe aún de cuál fue el resultado de los enlaces realizados por el mandatario aunque sí, y ante el evidente fracaso de la presidenta de la Junta Política y de Gobierno del Congreso, la graquista Hortencia Figueroa Peralta, se da por hecho el involucramiento en las negociaciones “de alto nivel”, igual del líder estatal perredista Rodrigo Gayosso que del priistaRodolfo Becerril Straffon, quienes, en un primer momento, estarían evaluando cómo desactivar el riesgo contra el gobernante el primero y, el segundo, si vale la pena insistir en imponer en la comisión en disputa al “socialdemócrata” Julio Yáñez Moreno, sabiendo de antemano que, en caso de hacerlo, no estaría lejano que “el amigo Graco” deba enfrentar un proceso de juicio político por asuntos relativos a la falta de seguridad, de (presunta o real) corrupción en el ejercicio del cargo... o ¡por lo que sea!.
A la vista la situación de efervescencia social prevaleciente en Morelos, digámoslo claro, el motivo para avanzar en tal sentido sería lo de menos. Y eso, claro, lo sabe el gobernador…
ASTERISCOS
*Créalo usted si así lo desea y si no, simplemente deséchelo, pero son cada vez más insistentes las versiones según las cuales, el exitoso debut del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) de Andrés Manuel López Obrador derivó no sólo en múltiples posiciones y la ratificación de su registro como partido nacional, sino, también, en una acre confrontación entre el actual dirigente Martí Batres Guadarrama y el electo nuevo delegado en Cuauhtémoc, en el DF, el zacatecano Ricardo Monreal Ávila, por el control del movimiento y, más, por el reconocimiento y favor del tabasqueño.
*Al igual que a nivel federal, en la Cámara de Diputados, en este caso, priistas y perredistas compartieron posiciones en el Congreso mexiquense: el tricolorCruz Roa se quedó con la presidencia de la Junta de Coordinación Política, en tanto que la presidencia de la mesa directiva, para el primer año de gestión, la asumió Arturo Piña, del sol azteca.
Veámonos el miércoles, con otro asunto De naturaleza política.
Excelsior



