Indignante evasión…
13 Julio 2015
Otra vez, Joaquín El Chapo Guzmán Loera volvió a afrentar al Estado mexicano y, entre otras muchas cosas, a exhibir la debilidad institucional, a evidenciar la incapacidad y la falta de profesionalismo de los cuerpos de seguridad e, igualmente, la enraizada corrupción que caracteriza a nuestro sistema penitenciario y de justicia… otra vez, México volvió a ser referente, ¡un mal referente!, a nivel global.
Apenas confirmada, la madrugada del domingo, la segunda fuga, del penal de máxima seguridad del Altiplano ahora, del peligroso capo, la indignación y justificada vergüenza ciudadanas alcanzaron niveles difíciles de predecir. No es poco, sin duda, lo que ayer en materia de credibilidad y confianza ciudadana, perdió el gobierno.
Más pronto de lo que pudiera haberse pensado, la gente recordó cómo, la noche del 19 de enero de 2001, en los albores del gobierno de Vicente Fox, el capo del cártel de Sinaloa abandonó (literalmente) “caminando” —escondido en un carrito de lavandería— el penal jalisciense de Puente Grande, también de máxima seguridad… y comparó con lo ocurrido ayer cuando, según la versión de Monte Alejandro Rubido, se evadió a través de un túnel de más de 1.5 kilómetros de largo, construido —bajo la regadera en que solía bañarse— a diez metros de profundidad, por un número indeterminado de albañiles y durante, al menos, un año.
Al margen de las incidencias de la fuga y el predecible desempeño de los cuerpos de seguridad abocados, por explícita instrucción presidencial, a su inmediata recaptura, así como de los resultados de la investigación que sobre el caso inició la PGR de Arely Gómez, lo cierto es que el asunto ocurre en un muy mal momento: cuando el jefe del Ejecutivo volaba con rumbo a París, Francia, donde hoy inicia una visita de Estado de cinco días y, más grave, cuando la actual administración no terminaba aún de poner en marcha la estrategia de reposicionamiento y mejoría de su imagen iniciada tras la indiscutible victoria conseguida por su partido, el Revolucionario Institucional y sus aliados, en los comicios de junio.
Ello, claro, más las predecibles e inevitables consecuencias (políticas) que un hecho como el que nos ocupa debería tener y que, en la especulación, pasan igual por la exigencia de un alto número de renuncias y eventual procesamiento (si fuera el caso) de presumibles responsables, particularmente en los ámbitos de la seguridad y, obvio, en la descalificación de, al menos, uno de quienes, al interior del oficialismo, lucía como aspirante a suceder al presidente Peña.
La exigencia de resultados (en las pesquisas) y consecuencias (en el establecimiento de responsabilidades) es tal que, habría que decir, el tiempo apremia. Las próximas horas serán fundamentales en lo que a delinear la estrategia (de control de daños) refiere, sí, pero lo serán más para determinar si México y su gobierno podrá o no ganar esta guerra que nadie quiere…
ASTERISCOS
**En medio del escándalo suscitado por la nueva fuga de El Chapo, por cierto, el queretano Ricardo El Cerillo Anaya presentó la planilla que le acompañará en su (programado) arribo a la cúpula panista: Damián Zepeda, diputado federal y candidato perdedor a edil en Hermosillo; Sonia Mendoza, senadora derrotada en la puja por el gobierno de San Luis Potosí; Josefina Vázquez, fallida aspirante presidencial en 2012; Santiago Creel, Genoveva Huerta, Rocío Reza, Ernesto Ruffo y Fernando Rodríguez Doval.
**Si bien él mismo se ha encargado de desestimar la posibilidad de asumir la coordinación de la bancada del blanquiazul en la LXIII Legislatura, no son pocos los que aseguran que el depreciado Gustavo E. Madero aprovechará el encuentro-reunión que, en su calidad de dirigente, tendrá este martes con los futuros diputados federales para amarrar la posición que —“a manera de pago”, según alguno de sus detractores— le entregará su sucesor.
Veámonos el miércoles, con otro asunto De naturaleza política.
Excelsior



