En el Teatro del Pueblo
En el Teatro del
Pueblo
Martín Sánchez Treviño/ De Línea Línea
26 Febrero 2016
Puntual llegó a la
cita, cuando apenas se preparaba para subir la escalinata de El Teatro Juárez
el más antiguo de la ciudad, del que más tarde habló de su remodelación, fue
aclamado por profesores y estudiantes de la facultad de Odontología de Tampico.
Tamboras, sonajas hechizas se escuchaban a la vez, una gran manta en su honor no
mayor a la algarabía de los jóvenes vestidos color naranja con birretes en
cabeza y tenis en los pies.
Era el mediodía, el sol ya había
calentado, la mayoría de sus invitados permanecían en las butacas, la plaza
Hidalgo estaba ocupada, era una fiesta. Había invitados la mayoría vestían ropa
de gala, el más cual menos vestía decoroso, hasta quienes cargaban los tambores
mal no se veían. Había más sonajas que con los candidatos más populacheros.
En
el atrio del Teatro lo espera la prensa, sin prisa, sereno y pausado les dio un
saludo formal con sabor a bienvenida a cada uno de los reporteros que andan en
la tramoya, permitió y contestó todos cuestionamientos. Cuando había concluido
su encuentro con las cámaras y los micrófonos, se acomodo de nuevo porque
pensaba que le seguirían preguntando, pero los reporteros buscaban una selfy.
Recorrió
el atrio, saludo a mujeres y varones, la toma de selfys parecían interminables,
pero seguía apapachando a sus invitados. A todos veía de frente, los palmeaba,
a algunos los abrazaba, busco una salida alterna del atrio, descendió por la
escalinata del 9 Morelos.
Al
minuto fue abordado por Diodoro Guerra Rodríguez secretario de educación para
la salutación, después llegaron y llegaron invitados. De pronto se despejo la
acera, de un comboy de camionetas blancas descendió el gobernador Egidio Torre
Cantú y su esposa.
Enrique
Carlos Etienne Pérez del Río fue a su encuentro acompañado de su esposa le dio
la bienvenida a su invitado principal, se abrazaron y avanzaron juntos a un
mismo paso hacia la escalinata principal.
Las tamboras sonaron más fuerte, las sonajas hechizas también, las primeras porras fueron para Enrique, las demás para Egidio, a quien no dejar de aclamar hasta entrar al hoby del Teatro del Pueblo.
Adentro
un locutor que desde las 10 de la mañana no dejaba de exaltar los alcances y
logros del segundo año de rectoría de Enrique Carlos, mostraba expresiones
nuevas para el contingente de mesa principal.
Sin más palabrería el maestro de
ceremonias le dio voz la secretario universitario Juan Salinas y este a su vez
desahogo el siguiente punto del orden del día, para llamar a Enrique Carlos a
presentar su examen.
La moderna tecnología universitaria
empezó el rodaje del segundo informe. La cinta bien gravada con excelente
resolución enumeró los logros en cada uno de los campus que la universidad
tamaulipeca tiene en las ciudades más importantes de la entidad, donde cubre
las demandas de los estudiantes de educación superior.
También destacó acciones relacionadas con la vinculación universitaria, el intercambio de docentes y alumnos con universidades de países en desarrollo y de pa´ ises emergentes. El video-informe mostró la dinámica universitaria, en los terrenos del saber, del deporte, de la ciencia, de la tecnología, de la ecología pero sobre todo en el mundo de investigación, tarea que en décadas había quedado a deber a los jóvenes universitarios.
Pero sin aliento
quedo el auditorio, cuando Enrique Etienne tomó la tribuna y le dijo a la
concurrencia que los universitarios ya tienen escrituras de los campus Tampico
y Victoria. Presumió la exportación de docentes a universidades extranjeras.
Habló un cluster de materias vinculadas con el tema energético.
Y cuando daba la impresión de
presentar un informe intrascendente, soñador e idealista y de papel. El otro yo
de Enrique, lo sorprendió desde la pantalla para cuestionarlo, respecto a cómo
construiría la universidad de las próximas décadas.
Era parte de la logística del
segundo informe. Etienne aseguró que tocara no una sino diez puertas para
edificar la universidad del futuro y multiplicara la fuerza universitaria.
Su invitado principal, Egidio Torre
dijo, quise ser el mejor aliado universitario, hay resultados, no he dudado en
apoyarlos.
La tambora y las sonajas no cejaron
de alegrar, Egidio se despidió, Enrique también. Ambos salieron por la puerta
del oriente del legendario Teatro Juárez, la nube de invitados se disipo a las
14.30 horas.



