La embajadora que no fue
3 Febrero 2015
María Echaveste habría sido la primera mujer en llegar a nuestro país como embajadora de Estados Unidos. Cuando Barack Obama la nominó hace cuatro meses para ocupar el cargo, sólo faltaba una audiencia de confirmación en el Congreso. Que éste diera su luz verde para que ella viniera a nuestro país a ocuparse de una diplomacia que, por geografía, es la más importante que tienen ambos países. El suyo y el nuestro.
Sin embargo, la espera fue demasiada. Los republicanos, que son hoy por hoy quienes dominan el Congreso estadunidense —y quienes están algo así como privados por el gran Obama’s comeback, le dieron largas a la audiencia—. Ayer, finalmente, la propia María Echaveste declinó la postulación. Se cansó (ella sí) de esperar una ratificación que tenía todo el tufo a piedras en el zapato al gobierno demócrata.
No es la primera vez que el ala republicana revienta las propuestas deObama. A la congeladora ha mandado reformas que, como en el caso de la migratoria, tuvo que convertirse en decreto. Los conservadores de EU han sabido aprovechar su mayoría en el Congreso para beneficio de su propia agenda, sobre todo ahora que la época electoral se acerca y están por definirse las candidaturas rumbo a la presidencial. Y que, justamente, los demócratas tienen, nuevamente, a la carta más fuerte: HillaryClinton. Mujer también, por supuesto. El mensaje de los republicanos va pues, no lo dude, querid@ lector@, en ambos sentidos.
Echaveste, de ascendencia mexicana, tiene además una carrera política que la hacía una de las figuras precisas para el puesto al que fue nominada. Estudió en Stanford, se graduó también de la Escuela de Derecho de Berkeley. Fue subjefa de gabinete y asistente presidencial en los tiempos en que Bill Clinton ocupaba la Casa Blanca. Echavestemantiene, además, una extraordinaria relación con Hillary, quien tiene las más elevadas posibilidades de convertirse en la sucesora del primer presidente afroamericano de nuestro país vecino. Y mientras la exprimera dama estadunidense ocupaba la Secretaría de Estado, María Echevestefue enviada a Bolivia como representante especial del gobierno de EU. Pero no sólo se ha limitado a una carrera en plataformas políticas; también es socia de una de las firmas de consultoría más influyentes de la costa del Pacífico, Nueva Vista Group, ubicada en San Francisco. Nombrarla embajadora en México era, de cierta forma, ir planchando la estrategia diplomático-electoral de quien, ahora, podría convertirse en la primera presidenta de la hoy renovada principal potencia económica del planeta.
Una jugada peligrosa de la que México tiene que estar muy pendiente. Los topes que los republicanos han puesto y seguirán poniendo a las decisiones no sólo de Obama, sino de los demócratas en su conjunto, quienes tienen ahora una clarísima agenda que se contrapone con el tradicional discurso republicano. Además de la política migratoria; baste nombrar en ese sentido otro asunto explosivo para la agenda conservadora: la reconciliación de Estados Unidos con Cuba, o sea: el reinicio de sus relaciones diplomáticas (y próximamente, seguro, las comerciales). Y es hoy, más que nunca, momento para que México se siente en las mesas de negociación para darle curso a esta nueva etapa de la región. Hoy, como nunca, nos conviene incidir en el reordenamiento del bloque económico del que somos parte fundamental. Recordemos que aún está pendiente el asunto de la “repartición”, que más bien es delimitación, de las fronteras que corresponden en el Golfo de México. Y donde tanto petróleo hay en las profundidades. Bien lo sabe el gobierno de EU; de ahí la importancia de mandar como embajadora a una mujer, y de ascendencia mexicana. Y también de ahí el empeño republicano-petrolero en bloquearla.
ADDENDUM. Gran texto el de Cecilia Soto, publicado ayer en Excélsior. Un comparativo preciso de lo ocurrido aquella noche del 26 de septiembre en Iguala y lo que ocurría previo y durante la Segunda Guerra Mundial, en Auschwitz, el más grande campo de concentración operado por los nazis; en donde, además de los hornos, se contaba con fosas al aire libre en las que llegaban a cremar y triturar hasta 2,500 cuerpos en un sólo día. Esto para poner en perspectiva las cuestionables y tramposas suspicacias vertidas por quienes quieren, a toda costa, desacreditar la investigación de los hechos en Iguala realizada por la PGR. Francamente, vale muchísimo la pena leer el texto completo de la excandidata presidencia:http://www.excelsior.com.mx/opinion/cecilia-soto/2015/02/02/1006023



