El siglo del odio


18 Mayo 2016


EL SIGLO DEL ODIO. 

Zona Zero/ Hervey Torres Fonseca.

Si el siglo XVIII, fue conocido como la edad de las luces, porque la razón finalmente se impuso a muchas ideologías contrarias a la propia ciencia, y fue un tiempo de avance y progreso para en todos los ámbitos para la humanidad, el siglo XXI, bien podría ser considerado como el siglo del odio, en una suerte de regreso al temible oscurantismo medieval.

Nos toca vivir una época en que aparentemente, todo debería ser más fácil, pero en una macabra paradoja, nos estamos complicando día a día, nuestro tránsito por este -de por si difícil-, camino de la vida.

La ciencia avanza, las enfermedades tienen cura si se descubren a tiempo, la información llega con insospechada rapidez de un continente a otro; para el comercio, no existen barreras geográficas que puedan detener una transacción, pero en el ámbito de la convivencia humana, la situación parece haberse estancado.

En pleno siglo XXI, es pan de cada día ser ofendido en redes sociales si no piensas como lo hacen los demás, te harán todo tipo de recordatorios familiares si en materia deportiva, tu equipo sale triunfador y lo celebras, por el contrario, si tu equipo pierde, no te sorprenda si los aficionados ingresan al terreno de juego y son capaces de golpear a los simpatizantes del cuadro vencedor e incluso, de suspender una ceremonia de premiación por el simple hecho de no reconocer la derrota. La cosa no para ahí, podrían acuchillarte tus propios vecinos, si estas contento por el triunfo de tu equipo; si eres homosexual, lo mejor será esconderlo, porque un amplio sector de tu sociedad, te va a tachar y a señalar. ¿Te interesa la política? no te asustes entonces si los seguidores de un partido político contrario al tuyo, te llaman ciego, bruto, vendido, idiota, chairo, ignorante, y otra larga serie de linduras que a cualquiera, sacarían de quicio.

El gran problema reside en que las generaciones actuales, están creciendo en un entorno donde la violencia, las ofensas, los golpes, los asesinatos, los ataques terroristas, la falta del respeto a la autoridad y al prójimo, están incluidos en el menú cotidiano.

Es necesario poner un alto a esta "cultura del odio" fomentada desde todos los círculos o las consecuencias, serán cada vez peores e irremediablemente, la situación se nos saldrá totalmente de control.

En pleno proceso electoral, es triste ver como los que aspiran a gobernarnos, se lanzan improperios, de la misma forma en que los soñadores, lanzan monedas a la fuente de Trevi.

El mensaje que le estamos enviando a las nuevas generaciones es claro: si no piensan como tú, ofende; si no creen en lo que tú crees, desacredita; si no comparten la pasión por tu equipo, golpea; si no tienen tus preferencias sexuales, mófate y discrimina; si empatas, arrebata y si pierdes, mata.

Así las cosas en este siglo complicado, en este Tamaulipas tan golpeado y en el que sus actores políticos (con honrosas excepciones) no se cansan de gastar dinero en vano y en ensuciar lo que debería ser para ellos, una oportunidad de oro para mejorar el entorno.

El barco lo hundimos todos, y lo salvaremos todos si así lo decidimos, pero con tristeza, los versos de "Cambalache", ese tango de Enrique Santos Discépolo que tanto gusta a Serrat, están más vigentes que nunca: los inmorales nos han igualao. Tristemente, y de momento, es lo que hay.