El retorno de la reina

21 Agosto 2013

Fue hace poco más de un año, el 9 de agosto de 2012, siendo precisos, cuando Sandra Ávila Beltrán era entregada a las autoridades estadunidenses. Apenas 12 meses después nos la mandan de regreso. Logró, quién sabe cómo, aunque siempre fiel a esa especulación interliteraria que la ha acompañado desde que la conocimos, librar cada una de las acusaciones que tuvo en su contra desde que la aprehendieron la mañana del 28 de septiembre de 2007, a las afueras del Vips de San Jerónimo, sobre Periférico Sur. Después de su proceso de extradición La Reina del Pacífico finalmente vio su destino en una prisión de Estados Unidos, ése que hoy la hace ver lo mismo, pero dentro de una cárcel en México. O quién sabe. 

En 2007, su captura fue una de las primeras que el gobierno de Felipe Calderón tuvo como carta de presentación de una guerra contra el narcotráfico, la cual fue en picada conforme avanzaron los años del sexenio. Y es que la PGR del gobierno de Calderón no pudo acreditar los delitos por los que se le tenía en prisión. Su extradición se debió a los cargos por los que EU la buscaba, así que cuando estuvo a punto de recuperar su libertad, las autoridades estadunidenses enviaron la solicitud correspondiente para enfrentarla a un juez del otro lado de la frontera. Allá se le dictó sentencia, sin embargo, se le tomaron a cuenta los años que ya llevaba en prisión. Vaya suerte la de la reina, pues prácticamente a su sentencia llegaba su libertad.

De no ser por la suspensión del amparo que su defensa promovió en un juzgado del Distrito Federal, tras su deportación, seguramente le habría tocado una vida parecida a la que tenía antes de su captura. Habría inspirado, tal vez, alguna otra novela donde narrara cómo es que una reina, como ella, se levanta. Una reina y Ave Fénix, tal vez. Pero el cargo pendiente en el estado de Jalisco, por lavado de dinero, hizo que autoridades mexicanas la escoltaran al que hoy será su lugar de residencia, quién sabe por cuánto tiempo.

Resulta extraño que sea en un penal de Nayarit y no en Puente Grande o cualquier otro del estado de Jalisco, donde está la acusación que hoy la tiene en prisión, la que recibió ayer. Ya nos explicarán las autoridades el porqué. Ya veremos también el destino de Sandra Ávila Beltrán, porque no podríamos asegurar que a mediano o largo plazos, sea la prisión lo único que le espere. Sólo hay un cargo sobre ella, el resto de los que motivaron su aprehensión, ya fueron desechados. Y si algo ha tenido esta reina, además de una profunda vanidad, ha sido suerte para librar, lo mejor que ha podido, a la justicia.

Addendum. El presidente Enrique Peña Nieto envió su lista de comisionados para formar la cabeza del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y la Comisión Federal de Competencia Económica (CFCE). Envió 14 nombres, siete para cada uno. Para el IFT se lee a Luis Fernando Borjón FigueroaMaría Elena Estavillo FloresGabriel Oswaldo Contreras SaldívarMario Germán Fromow Rangel,Ernesto Estrada GonzálezAdriana Sofía Labardini Inzunza y Adolfo Cuevas Teja. Para la CFCE, el Senado tendrá que aceptar la siguiente propuesta Benjamín Contreras AstiazaránLuis Alberto Ibarra Pardo,Alejandra Palacios PrietoAlejandro Ildefonso Castañeda SabidoFrancisco Javier Núñez MelgozaJesús Ignacio Navarro Zermeño y Martín Moguel Gloria. Todos ellos con las credenciales necesarias para el puesto, por supuesto. Pero fue una verdadera sorpresa no leer un par de nombres en estas opciones. Mony de Swaan (actual presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones) y Mónica Aspe(coordinadora de la Sociedad de la Información y el Conocimiento de la SCT). Ambos funcionarios de primerísimo nivel. Ambos con sus capacidades probadas en puestos clave dentro de dependencias federales. El Estado no puede darse el lujo de quedarse sin gente tan preparada, menos ahora que empiezan nuevas etapas en estos organismos, creados con la finalidad de mejorar las condiciones del ramo de las telecomunicaciones. En fin.