El regreso de los maestros
15 Septiembre 2016
El regreso de los
maestros
Campanario/Martín Sánchez Treviño
El regreso a las aulas del magisterio, en los estados de
sureste mexicano es un indicativo de la capacidad de raciocinio que predomina
en los profesores de la educación básica y media superior. Y lo que parecía una
postura irreversible de la disidencia magisterial ha dado muestras de haber
encontrado cauce a un problema complejo para las autoridades gubernamentales,
sobre todo para las nuevas generaciones de estudiantes, víctimas de la
irregularidad de la enseñanza en las escuelas de esas entidad
Si bien es cierto que las demandas y reclamos de los
profesores han sido desoídas en la mayoría de las entidades del país, también
es cierto que integran un segmento importante de la intelectualidad, cuya tarea específica es formar a los futuros
profesionistas y técnicos de este país.
Pero por lo mismo, representan a un sector importante de donde emana la crítica que nutre y fortalece a los cursantes de la educación básica en cada región del país. Son los transmisores de la primera palabra y los primeros dígitos que los ciudadanos conocen de manera formal en las aulas.
Por ende, el regreso del magisterio oaxaqueño, chiapaneco
y guerrerense a los planteles escolares, podría tener efectos no menos importantes
en el terreno de lo social en esas entidades del sureste, ya que en la docencia
del sureste están más acentuado el sentido social del desarrollo educativo.
La pregunta espontanea, es el por qué luchan desde
décadas anteriores y en tantos años no han dirimido sus diferencias ni han
logrado acuerdos con las autoridades educativas. Pero también surge otra
cuestión, por cuanto tiempo regresarán a los planteles educativos, una docencia
rebelde fortalecida en la época gordillista.
Habrá que dar tiempo para entender los motivos de su
lucha y las razones de su regreso a las aulas, que los padres de familia y los
alumnos celebran. Pero lo cierto es que la reforma planteada por sus patrones,
desde cualquier perspectiva resulta punitiva y es una práctica más de dominación
de los grupos que invierten en el sector educativo, hoy por hoy uno de los negocios
más jugosos del presente y el futuro de los países emergentes del continente.
Y
no obstante que los promotores de la reforma argumenten lo contrario, la
educación será uno de los mercados a futuro con mayor rentabilidad, en el mundo
de las inversiones.
En
esta región del noreste, los profesores responden a patrones de conducta pragmáticos,
que les han funcionado y que les impiden desdoblar una movilización similar a
las de los profesores del sureste. A excepción de la lucha magisterial durante
la administración del ex gobernador del maharasi Manuel Cavazos Lerma, en la
que paralizaron la mitad de las escuelas tamaulipecas. Sus logros se reflejan hasta
la fecha, en sus bonos anuales, considerados una “conquista sindica”. Que en
realidad fue de las bases.
Pero
los liderazgos posteriores a esas movilizaciones se apagaron desde entonces, de
manera que el gremio magisterial ha pasado a formar parte de una paraestatal
más del poder ejecutivo.
Quizá por esa razón, resulta común observar a
los maestros de aula reclamar y exigir pagos pendientes por sus servicios
prestados al sistema educativo, alejados del aparato sindical, que figura como
un esqueleto sin aliento y sin vida. Porque sus representantes prefirieron el
escaño, la curul o la regiduría, a la lucha frontal y racional por los derechos
de sus representados.
A diferencia del sureste, en el noreste los profesores pugnan para que regresen “los aviadores” a sus puestos de trabajo, en sus respectivos planteles.



