Los partidos de la improductividad
9 Enero 2017
Los partidos de la
improductividad
Campanario/Martín Sánchez Treviño
A ninguno de los sectores productivos ni financieros les
conviene que los ciudadanos pierdan el poder adquisitivo. Y a nadie favorece
que se incremente el índice de la pobreza. Pero pareciera que a los partidos
políticos que conservan la hegemonía política de este país, es lo que fortalece
sus aspiraciones. Quizá por ese motivo cuando los dos entes políticos han
ocupado el mando en la presidencia de la república, es cuando han alentado políticas
que desalientan el empleo y que engordan las listas de los subsidios sociales.
Es una práctica que desvirtúo el sentido, la
responsabilidad y la gobernabilidad de la república, en la etapa posterior a la
revolución mexicana del siglo anterior. Ya que el fin de la revolución fue que
los mexicanos dispusieran de tierra y libertad. Pero cuyas aspiraciones no
trascendieron de ser uno de los mejores decálogos de la era revolucionaria.
Pues hubo tierra y libertad, pero como nación, el país
retrocedió en autosuficiencia y autonomía alimentaria por la deficiente
producción de productos básicos, como lo
son el maíz, el frijol, la leche, el huevo y la carne. Cinco conceptos de la
canasta básica, en el que el sector agropecuario tiene serias deficiencias. Y el
sector social del campo es insuficiente.
Artículos de la canasta básica que durante una efímera
época del siglo anterior, se producían en el sector social y que ciertamente se
encarecieron cuando el sector privado ingresa a ese renglón de la producción,
ya que hubo un desplazamiento por la llegada de la tecnología.
De tal manera que los habitantes del medio rural obtenían
de la tierra y de sus huertos los productos para satisfacer el autoconsumo.
Pero con la llegada de los gobiernos populistas, el sector social del campo
pasó a formar parte de las listas de “raya priístas” y perdió la capacidad del
autoconsumo.
Que construyeron un sistema de dependencia, ejercicio que
cobro formalidad durante la llegada de los gobierno neoliberales, que dieron
forma a los programas denominados de solidaridad, concepto que surgió durante
el terremoto ocurrido en la Ciudad de México el 19 de septiembre de 1985.
Con el ex presidente Salinas fue cuando tuvo su máxima
expresión, en Tamaulipas durante la administración del “maharisi”, que encabezó
Manuel Cavazos Lerma. Para entontes en este país ya había obtenido triunfos la
oposición representada entonces por el PAN.
Desde entonces pareciera que el demonio “beso” los territorios
donde el neoliberalismo había sentado sus reales. A Tamaulipas le devino un
desastre administrativo y social. Ha sido de las entidades más ofendidas del
país, por los escándalos de sus ex gobernadores, sus ex diputados, ex
presidentes municipales y hasta dirigentes partidistas, han purgado prisión.
Nada tiene que ver lo anterior con los agudos
pronunciamientos del diputado panista y presidente de la Junta de Coordinación
Política del Congreso tamaulipeco, Carlos García González, en relación a los
acontecimientos de violencia en esta entidad, cuyos desplantes nada resuelven
ni ahuyentan, sino más bien parecieran un imán del desborde de la inseguridad.
Ayer al mediodía fueron evacuados quienes laboran en las agencias del
ministerio público de fuero común, por la presencia de artefactos explosivos en
el área de la coordinación estatal antisecuestros.



