El mundo está al revés
El mundo está al revés/De línea a línea
Por: Martín Sánchez Treviño
12 Febrero 2016
De aquel pueblo
tranquilo, en el que los habitantes de otras regiones tamaulipecas preferían
para vivir, porque se respiraba cierta armonía, sus habitantes vivían sin
prisa. Al fin ciudad de jubilados, pensionados y burócratas, sede de los
poderes estatales. Cuna de capitales derivados del boom henequenero y de la
época de las haciendas surgidas durante el porfiriato. Mucho le queda de esa
buena fama a la ciudad capital.
Sin embargo, los ejes viales construidos
hace 32 años como son el libramiento Naciones Unidas, una obra cuestionada en
su momento porque incrementaba el valor catastral de los amigos del extinto
gobernante de aquel tiempo, pero más allá de esas críticas, fue una obra
edificada de acuerdo a los cánones de la construcción.
Pero sobre todo, se utilizaron los
materiales propios y los trabajos adecuados. Evidencia de esto es que en los
últimos 24 años no ha tenido mantenimiento de las autoridades de los tres
órdenes de gobierno y sin embargo, es una rúa que se mantiene vigente a las
necesidades de los victorenses.
En ese ciclo las autoridades han
optado por la decoración, más no por la funcionalidad. Por las mañanas los
automovilistas utilizan en carril de terracería a acotamiento, porque los dos
carriles son insuficientes a todas horas. No se diga al amanecer cuando los
padres de familias acuden a los planteles escolares, para dejar a sus hijos.
El congestionamiento vehicular se
agudiza al norte y noreste del referido Libramiento, porque en esas latitudes
el crecimiento de la ciudad rebaso esa vía. No así en el sur.
La problemática se agudiza y ante
ello para los gobierno resulta más conveniente plantas arboles con precios
inflados, con un camellón deportivo, en lugar de construir un nuevo camellón,
que permita mayor fluidez a una ciudad que en la última década tuvo un
crecimiento importante.
Cuya
población se incremento por la inseguridad de la última década en los
municipios vecinos, la migración del medio rural a la ciudad, provocó que las
generaciones jóvenes migraran a la
capital en busca de empleo, educación, salud, progreso.
De
un año a otro, el padrón vehicular se duplicó, lo mismo el índice poblacional.
Porque en algunos municipios rurales aledaños, algunos pueblos quedaron vacios.
A los pobladores les falto tiempo para juntar sus “chivas”.
Y
si al fenómeno de la inseguridad le suma usted el de la falta de rentabilidad
de la agricultura. Más el robo de ganado.
Ernesto tenía cuatro
puños de pelos bovinos y fueron los mismos que los robavacas se llevaron, fue
ante el ministerio, presentó su demanda, pero el fiscal quería que Don Neto
hiciera la investigación, casi casi le pedía que detuviera a los presuntos.
La capital es otra,
conoció todos los vicios y todos los
placeres. Antes los hombres del pueblo iban a la cantina, bailaban y cantaban
con las dependientas. Hoy las parroquianas son las mujeres. El hombre se queda
a cuidar de los hijos. Pareciera que el mundo está al revés.
En ese orden el que desde el palco
dictaba el mensaje moral y dogmático de la semana, es señalado de violar las
buenas costumbres y romper el código de modales de la comunidad.
La capital ha cambiado, los chamacos antes llevaban canicas y trompos para jugar en la escuela, hoy llevan yerba, polvo, pastillas. Y mucha tecnología.



