El eje de la paz
3 Octubre 2016
El eje de la paz
Campanario/Martín Sánchez Treviño
El
discurso del gobernador Francisco García Cabeza de Vaca fue esencialmente apologético,
poético, subrealista, inquisitorio, propositivo, moralista, apocalíptico,
frontal y poco cortés con el gobernador saliente Egidio Torre Cantú. Lo que
indica que en el informe final de las finanzas, pesa la deuda desde el día uno
de octubre, que le hereda la era del priato en Tamaulipas.
Los
pronunciamientos sobre los que considera tres ejes, como son la paz, el bienestar
y el desarrollo, resultan reiterativo y tautológicos, porque si hay paz
necesariamente hay bienestar y si hay bienestar, lógicamente habrá desarrollo.
Repugna al entendimiento que se definan tres ejes, cuando
en realidad es uno y que será fundamental para dar respuesta puntual a los
miles de víctimas de la violencia.
Que también ensambla con su propuesta de impulsar el
deporte y la cultura, tarea que el gobierno que lo precedió también lo hizo.
Los parques de barrio son una muestra del impulso al deporte y las más de 160
ediciones publicadas. Aunque también adulteraron los gastos en este rubro, es
decir se lucro con esas necesidades.
La creación de una agenda de salud, es una necesidad por
se carece de esta, en una entidad dispersa y vulnerable a enfermedades
epidemiológicas. La ampliación al seguro popular es una demanda permanente, ya
que a miles de ciudadanos se les aplazaban cirugías por la incapacidad de los
hospitales. Pero sobre todo por se atiende a quienes tienen para pagar o gozan
de alguna influencia.
Asimismo indicó que adquirirá nuevos equipos para los
hospitales. A lo que hay que apuntar que el gobierno anterior anuncio la compra
de quirófanos y otros equipos, que por lo mismo sería importante que la
auditoria que anunció sea una realidad. Por las versiones de propios galenos
que aseguran que se instalaron unidades usadas. En educación su propuesta no se
ve acorde a las necesidades de los maestros, que reclaman el respeto de sus
derechos laborales. Y donde se advierte tráfico de asignaciones y nada se dijo al respecto.
La promoción de las regiones económicas. El turismo
médico, el centro regional de la huastecas habría que esperar, cuáles serán las
nuevas aportaciones de este gobierno, porque esos conceptos provienen también
del gobierno saliente.
Es apologético porque argumenta y arremete contra los
gobiernos priístas que gobernaron casi durante un siglo esta entidad y defiende
su verdad, partiendo del relato subrealista de los hechos de violencia, de
despojo y de impotencia de la que han sido victima los ciudadanos tamaulipecos
en los últimos 16 años.
Inquisitorio,
porque señala y acusa como responsables del drama humano en Tamaulipas a los
priístas, quienes asegura no solo dejaron en quiebra financiera al estado, sino
que también tuvieron el cinismo de utilizar los recursos obtenidos para
regresar la seguridad y los desviaron.
Moralista porque impone un código de obligaciones a su
gabinete y porque argumenta el deber que se desprende del concepto de bien
común que promueve su partido político el PAN. Pero además, la pobreza y la
salud son dos tareas que necesaria mente invocan ese concepto. Lo mismo que la
recuperación de paz y la justicia, por ser uno de los fines de todas persona.
Apocalíptico, porque destaca en abundancia el fin del
priato en esta entidad y en sus expresiones hace una inclusión su persona, como
“el indicado” para cumplir esa misión, que es la reconstrucción. Y por lo mismo
se muestra con capacidad para enfrentar el subrealismo de impotencia, por el
dominio de otros poderes facticos,
ajenos al orden cósmico. Ante este escenario, no hay lugar para la
cortesía.
También supo llevar al escenario el poema del brasileño Mario de Andrade, Mi alma tiene prisa.



