El dilema de los republicanos
21 Abril 2015
Faltan 569 días para las elecciones presidenciales en Estados Unidos y ya hay 5 apuntados para buscar las llaves de la Casa Blanca.
La semana pasada escribí en este espacio sobre las intenciones de Hillary Clinton. Ahora haré referencia a las del senador por Florida, Marco Rubio.
Es el segundo cubano-americano en levantar la mano. El primero fue Ted Cruz. Lo cual habla mucho de la cambiante demografía norteamericana.
Lo curioso es que tanto Cruz como Rubio buscan la candidatura del partido que menos apoya a las minorías, del Republicano. Un partido que se ha movido cada vez más a la extrema derecha, al ultraconservadurismo.
Esta ideología le ha funcionado muy bien a los candidatos al legislativo en donde hay segmentos poblacionales que simpatizan con lo que considero ideas viejas y excluyentes. Funciona porque constantemente se logran elegir o reelegir quienes hablan en contra de los migrantes; en contra de un Estado más benefactor; en contra de las minorías y en contra de los matrimonios entre personas del mismo sexo.
Por ello hoy los republicanos tiene mayoría en ambas cámaras. Y por ello Marco Rubio cree que puede llegar a la Casa Blanca.
Sin embargo, Rubio —al igual que los republicanos— enfrenta un dilema. Para ganar la nominación de su partido tiene que alinearse demasiado a la derecha y para ganar la elección general tendrá que moverse hacia el centro.
¿Cómo hacer eso sin parecer como un político sin principios; un político convenenciero? He ahí el dilema de los republicanos hacia las elecciones de 2016.
Rubio es de los republicanos que, a diferencia de Ted Cruz, siente que su partido tiene que hacer y actuar de tal forma que logre atraer a las minorías y no sólo al electorado blanco.
Por ello el senador logró obtener 55 por ciento de los votos hispanos en Florida en 2010, cuando dos años después Mitt Romney como candidato presidencial apenas obtuvo 27 por ciento del apoyo de este segmento.
Habrá que estar atentos de Rubio y sus compañeros de partido para ver cómo resuelven el dilema de buscar ganar la nominación del partido y luego atraer al votante promedio que no está en ese extremo.
APOSTILLA: Mientras que en México vemos y escuchamos spots de 30 segundos hasta el cansancio y sin que digan nada, hoy que Rubio ha lanzado sus intenciones de ser Presidente de EU, conocemos su récord político de arriba abajo.
Sabemos, por ejemplo, que está en contra de la reforma al Sistema de Salud propuesto por Obama; a favor de dar armamento a los grupos rebeldes en Siria; es considerado un halcón en materia de defensa y guerra; apoyó la reforma migratoria del Senado de 2013 y después se retractó.
Eso es apenas la punta del iceberg de la información que se conoce sobreRubio.
Hacia allá nos tendríamos que encaminar para hacer que nuestra democracia realmente cumpla con los requisitos necesarios. No se trata sólo de votar y contar estos votos. Se trata de poder tomar decisiones informadas sobre quien nos va a representar y con ello poder premiar o castigar a quienes aspiran a representarnos.
@AnaPOrdorica



