Cobro de piso a los curas

3 Noviembre 2016


Cobro de piso a los curas

Campanario/Martín Sánchez Treviño

            A tres años de la desaparición del sacerdote Carlos Ornelas, la Iglesia Católica no ha cejado su reclamo ante las autoridades estatales, relacionadas con la seguridad y la procuración de justicia. Aunque los jerarcas precisan que los actos de violencia no son en contra de los ministros de culto, están dirigidos a la persona y no al sacerdote, es decir son víctimas porque viven en esta región y  no precisamente por el ejercicio del sacerdocio o los servicios que ofrece la Iglesia. Hacen también suyo el reclamo de la sociedad, dolida por las desapariciones, por los crímenes y por las extorsiones y el chantaje. Delitos de los que también han sido y siguen siendo víctimas las jerarcas católicos. Lo mismo que los ministros de otras religiones.

            La desaparición del padre Carlos originario del barrio de Cristo Rey, no ha sido esclarecida y las autoridades que practicaban investigaciones en torno a los hechos, también fueron víctimas de un ataque, en las inmediaciones de Santander Jiménez y esta capital.

            Muchas son las versiones que han circulado en torno a la desaparición del padre Carlos pero por ninguna de esas líneas de investigación han llevado al paradero del cura. Ni con sus captores.

            Lo extraño de esta desaparición es que, sus captores no exigieron una recompensa por su libertad, ni siquiera filtraron a algún familiar cercano los motivos que alentaron su rapto. Ciertamente desapareció en uno de los municipios del centro de la entidad, identificado entre los tres más vulnerables a actos de inseguridad y violencia de extorsión  chantaje.

            A tres años de la desaparición de Carlos Ornelas, los clérigos han sido víctimas de despojo de vehículos en carretera cuando se desplazaban de una comunidad rural a otra. Y los curas no han escapado de la extorsión y el chantaje, hechos que son parte de la cotidianidad de los ciudadanos tamaulipecos.

            La semana anterior un sacerdote de la capital tamaulipeca presentó una denuncia formal por el delito de extorsión ante un fiscal de la procuraduría tamaulipeca, porque también al igual que a otros sacerdotes les fue exigido el cobro de piso. Sucede algo parecido otras religiones y centros de culto.   

                El obispo Antonio González Sánchez aseguro que los actos de inseguridad de los que han sido víctimas los sacerdotes y los templos católicos son en contra de la persona y no del ejercicio ministerial propio de los curas.

            Asimismo precisó que los sacerdotes padecen las mismas limitaciones que los ciudadanos porque son parte de la sociedad, viven, trabajan y sirven a la comunidad de creyentes y no creyentes.

            En otro, ayer el gobernador de los cuernos informó que los policías federales están de regreso a esta entidad, aprovechó para decir a la prensa que se reunió con Renato Sales Heredia, quien dijo  ya conocía, el cual mostro disposición de para apoyar a su gobierno.

            También precisó que las auditorias a la nomina y a las secretaria del gabinete anterior no han concluido, por lo mismo se espera que al concluir el termino para cerrar el ciclo de la entrega recepción les diga a los tamaulipecos cual es el saldo que le dejaron el en” cajón” y de que tamaño es la deuda que deberá cubrir su administración  corto plazo. En una  palabra, Cabeza de Vaca tendrá que decir si ya levanto la alfombra y ni alfombra encontró.