El clima no perdona
3
Agosto 2016
El
clima no perdona
La Opinión
de Baldemar Mijangos
Tampico.-
En el año de 2015 se tuvieron los registros de temperatura más altos en todo el
mundo en la historia de la humanidad, es decir, desde que empezamos a valorar
la sensación de calor, y este año 2016 vuelve a pintar como el año que esos
mismos rangos serán rebasados.
La
Organización Meteorológica Mundial acaba de recetarnos, por si fuera poco, un
nuevo récord mundial de cómputo de la más alta insolación medida en el
hemisferio oriental y en Asia: 54 grados Celsius (129.2 grados Fahrenheit) en
Mitrabah, Kuwait.
No
es ya para nadie un secreto que hemos modificado como humanidad entera el clima
del planeta; en algunos lugares el frío es más intenso que en décadas atrás o
el calor bate records como nunca antes lo habíamos sentido.
El
descongelamiento de los casquetes polares está presente, y por ello es que los
expertos medioambientalistas nos alertan sobre el incremento de los niveles del
mar en costas, anticipando incluso que ciudades enteras quedarán bajo el agua
irremediablemente.
Pese
a este escenario adverso y catastrófico, ¿los humanos han revertido el curso
del estado de cosas? Tal vez sea válido un ‘sí’ muy tímido y medroso, porque en
los hechos poco o nada se ha empezado a hacer; hay ideas y quizá algunas estén
en ruta a nacer, pero nada tan radical como dejemos de usar el petróleo y el
gas como combustibles, ya sea para mover trenes, barcos, autobuses y
automóviles o encender nuestras ‘Teles’ o lámparas en casa con energía
eléctrica, misma que es producida de forma ‘sucia’.
¿Las
energías limpias son la solución para revertir el maremágnum climático adverso?
En parte sí, no totalmente, porque antes de producir energía con la luz del
sol, el viento y las mareas, debemos de cambiar nuestros patrones de conducta
hacia el entorno y el ambiente, pues cuando tiramos basura plástica,
contaminamos ríos y lagunas o llenamos de concreto hidráulico amplios espacios
donde antes hubo árboles y plantas, estamos afectando al planeta Tierra.
No es únicamente cambiar el abasto energético de ‘sucio’ a ‘limpio’, sino es también transformar nuestra mentalidad hacia conductas realmente sustentables anteponiendo nuestra comodidad en oficinas y casas, por un respeto pleno de todo el planeta.



