Efecto placebo
12 Abril 2017
Efecto placebo
Deysi Sánchez
Los seres humanos tendemos a
mentalizarnos en muchas circunstancias, cuando las cosas no van bien mucho
depende de nosotros que no nos afecte demasiado la situación que estamos
atravesando, nuestra actitud es la que nos ayuda a salir de nuestros problemas
de una forma más rápida.
La actitud siempre ayuda, y no
sólo en cuestión de problemas o circunstancias difíciles, sino que existen
también algunos factores que influyen en la vida de muchas personas. Como la
fe, esa que muchas veces depositamos en un dios, en una religión o en otra
persona. Mucha gente, la mayoría, suele creer en los milagros, incluso muchas
veces es tan grande su fe que de alguna forma se convierten en realidad.
Cual ley de la atracción, si
somos positivos nos ocurrirán cosas buenas, si sabemos llevar los problemas
siempre con una mirada enfocada en un desenlace feliz, ocurrirá. Somos como una
máquina que trabaja día a día para crear cierto objeto, sólo que en nuestro
caso se llama objetivo. Trabajamos día con día para llegar a una meta.
Ninguno aspecto de nuestra
vida queda libre de esto, mucho hemos escuchado hablar del arte del autoengaño;
el más común recae en la medicina, cuando tomamos una pastilla y confiamos en
que nos quitará un dolor, de forma casi mágica sucederá. A eso le llamamos
“efecto placebo”, uno forma de convencernos tanto de que algo va a suceder, o
como muchos le llaman: decretar, hasta que ocurre.
Personas que ven el vaso medio
lleno, medio vacío y otras que simplemente se toman el contenido, actitudes hay
muchas. Y es que ser positivos no significa que no sientas tristeza, no, se
trata de saber lidiar con el dolor.
México siempre se ha
caracterizado por reírse de su desgracia, pero ¿será una característica
exclusiva de los mexicanos? Ojalá y no, el mundo está en una situación dolorosa
en muchos aspectos, guerras, hambruna, crisis, fraudes, homicidios, feminicidios
y muchas formas que nos hace dolientes desde distintas perspectivas, pero sí
hay un mal que casi todo el mundo comparte es la apatía.
Ese pensamiento de no pasa
nada mientras a mí no me toque sufrir en carne propia los problemas del mundo,
muchas veces desviamos la mirada, nos olvidamos de lo que le pasa al vecino y
nos enfocamos en lo lineal, no volteamos, porque si nos fijamos a los lados,
seguro nos dolerá. Nos volvemos ciegos ante los problemas locales y sobre todo
ante los problemas mundiales.
Nos tomamos una pastilla que nos hace sentir bien sólo a nosotros y a los que están cerca, esos que sentimos protegidos y que protegemos… no tomando en cuenta que tarde o temprano el dolor nos alcanzará y que no es la apatía lo que lo hará más ligero, sino nuestra actitud de cambio y solidaridad. Saber que todo está mal, pero que de nosotros también depende que podamos atenuar los problemas, porque cuando estamos solos es fácil caer, pero juntos resistimos.



