Debatir públicamente la porquería

23 Marzo 2015

Barcelona.- ¿Por qué aquí en España sí se debate pública y vigorosamente el tema de la corrupción gubernamental mientras que en México el tema no se airea como debería? Ésa es la pregunta que me hago en un viaje relámpago por este país que no dejo de admirar: una nación que, en poco tiempo, se convirtió en una economía desarrollada y una democracia-liberal consolidada. Es cierto que España tiene muchos problemas, pero la diferencia es que apasionadamente los debaten en la televisión abierta.

Para ponerlo en una perspectiva comparativa, imagine usted un debate sobre las casas Higa-San Román en un largo programa televisivo. Que en el panel participaran un representante del partido gobernante (el PRI), uno de la principal oposición (el PAN) y uno del principal partido emergente (Morena). Además, tres periodistas polémicos: uno ideológicamente más priista, otro opositor y un tercero analítico. Todos moderados por un conductor cuyo papel es presentar los hechos y mantener el orden de un panel que se calienta al punto de que todos hablan al mismo tiempo. ¿A poco no le gustaría ver algo así? ¿Por qué en España sí pueden y en México no?

La Sexta Noche es un programa que transmite el canal La Sexta todos los sábados. Lo conduce Iñaki López. El sábado pasado tuvieron un panel interesantísimo sobre las investigaciones del llamado “caso Bárcenas”, uno de los principales escándalos de corrupción gubernamental de la historia reciente de España. Resulta que el tesorero del Partido Popular (PP) habría recibido dinero de constructoras privadas para financiar al actual partido gobernante a cambio de que luego recibieran obras por parte del gobierno. Además, con ese dinero, Bárcenas le habría pagado “sobresueldos” a los dirigentes partidistas incluyendo al hoy presidente Mariano Rajoy.

Para debatir cómo van las investigaciones por parte del juezPablo Ruz —otra diferencia entre España y México es que aquí el Poder Judicial sí está investigando lo que suena sospechoso— se presentaron a la Sexta Noche una representante del PP, otro del Partido Socialista Obrero Español, otra de Podemos, el partido que está creciendo como la espuma, y tres periodistas con visiones divergentes. Ante la apabullante evidencia de la porquería en el casoBárcenas, la señora del PP se dedicó a tratar de desviar la atención a otros casos de corrupción de los otros partidos, incluyendo las dudas que existen sobre el financiamiento del recién formado Podemos. Los opositores una y otra vez conminaron a concentrarse en el caso en cuestión. Por su parte, los tres periodistas argumentaban hacia un lado o hacia el otro.

“¡Qué envidia!”, pensé. Ojalá en México tuviéramos algo así donde se ventilara públicamente la porquería por más pestilente que sea. La pregunta es por qué no podemos tener debates como éstos. Llevo varios años precisamente tratando de organizarlos en nuestro país. Ha sido muy difícil. Durante el autoritarismo no se debatían los problemas públicos y ahora, como consecuencia, en la democracia tenemos una cultura política poco proclive al debate. A la mayoría de los políticos y periodistas no les gusta debatir. Las críticas suelen tomárselas a título personal. Prefieren no exponerse por no saber cómo argumentar.

Tomemos, por ejemplo, el caso de las casas Higa-San Román. El gobierno de Peña quiere enterrar este asunto a como dé lugar. Es lógico: no le conviene que haya debates sobre lo ocurrido. Si el PP español pudiera, haría lo mismo con el caso Bárcenas. Pero no puede porque la oposición y los medios no los dejan. En México debería ocurrir lo mismo: los partidos opositores tendrían que machacar el asunto. Lo increíble es que no lo hacen. ¿Por qué? Pues porque tienen miedo de que el PRI desvíe la atención apuntando a casos de corrupción donde ellos están involucrados, tal y como hacía la señora del PP en el panel que mencioné antes. Prefieren el silencio a exponerse.

En cuanto a los medios, todos entienden que se arriesgan a la ira gubernamental si sacan el tema de las casas. Algo de razón tendrán porque la periodista que destapó lo de la Casa Blanca (Carmen Aristegui) hoy está fuera del aire por un supuesto “pleito administrativo”. El mensaje ha quedado claro: mejor ni le muevan. Por eso me temo que estamos a años luz de tener debates tan apasionados sobre presuntos casos de corrupción gubernamental en México, tal y como cotidianamente se llevan a cabo en España.

Twitter: @leozuckermann