Cultura de vida… o de muerte

25 Febrero 2015

Antes aun de que Ramón Castro y Castro asumiera como doceavo obispo de la diócesis de Cuernavaca, el 24 de julio de 2013, sus diferencias con el titular del Ejecutivo estatal, el perredista Graco Ramírez Garrido Abreu, quedaron claras y, vale decir, explicitadas en el marco de un encuentro organizado por éste último para conocer al primero.

Previo el arribo del exobispo titular de Campeche a tierras morelenses, efectivamente, el, ya para entonces, gobernador de la entidad habría viajado hasta el sureste mexicano para sostener con el prelado un encuentro privado en el marco del cual, aseguran quienes conocieron del mismo, uno y otro definieron sus posiciones en temas controvertidos que hoy, como ocurrió apenas conocerse, los confrontan públicamente.

Aborto legal, matrimonios entre personas del mismo sexo
—los gaymonios, como se definen ahora— y la preeminencia de la familia sobre el Estado, entre otros, fueron temas que, presumiblemente, definieron desde un primer momento la compleja relación existente entre la autoridad política y el titular de la Iglesia en Morelos que, hoy más que nunca, se evidencia en posicionamientos, opiniones y, más claramente, en la conducción de la sociedad en la definición de alternativas para enfrentar la compleja problemática en materia de inseguridad y violencia.

Más de una ocasión, por ejemplo, la promoción por parte de la administración estatal, y sus funcionarios, de la llamada cultura de la muerte, frente a la propuesta de la cultura de la vida que enarbola la comunidad católica, con su pastor al frente, confrontó ya a las partes como, vale decir, ocurrió también con el insuficientemente aclarado incidente en que, elementos del Mando (policial) Único y de la Policía Federal irrumpieron de manera violenta en el domicilio privado de los padres (ancianos) del vicario general de la diócesis de Cuernavaca Luis Millán en busca, presuntamente, de una banda de secuestradores… incidente que, de parte del gobierno —del titular de Seguridad Alberto Capella— no mereció más que un “usted disculpe”.

Este sábado, al igual que en ocho ocasiones anteriores, miles de morelenses —a decir de organizadores de la llamada Coalición por la Familia y la Vida (de Morelos)— habrán de participar en la IX Caminata de la Familia por la Paz y la Justicia que, como en sus últimas ediciones, ha tenido al obispo Castro y Castro como su principal protagonista y que, otra vez, le confrontará con el perredista gobierno estatal empeñado en hacer realidad el denominado Eje Arcoiris —DF, Cuernavaca, Acapulco— promovido desde los más altos niveles del (ahora alicaído y cuestionado) perredismo.

Asteriscos

* Un mes casi, luego de la explosión del Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, el priista delegado en la demarcación Adrián Rubalcavarindió homenaje a las víctimas del siniestro y entregó reconocimientos a quienes ayudaron durante la contingencia —desde personal del nosocomio siniestrado y vecinos, hasta agentes del orden— y, en emotiva reunión, anunció que entregará más de 50 mil firmas al presidenteEnrique Peña Nieto para solicitar que en la zona se edifique un Hospital General.

Veámonos el viernes, con otro asunto De naturaleza política.