Cuido por decreto para los que se van
23 Agosto 2016
Cuido por decreto para
los que se van
Campanario/Martín Sánchez Treviño
Uno
de los indicativos de la vulnerabilidad de los ciudadanos a ser víctimas de la
delincuencia en el territorio tamaulipeco, no sólo es el monto de la inversión
superior a los 10 mil millones de pesos que el gobierno estatal ha ejercido en
el último sexenio, para recuperar la tranquilidad de las familias tamaulipecas.
Otro son las versiones de hechos difundidos en las redes sociales que no están
lejos del escenario, Un tercer indicativo de que la paz como prosperidad está
negada, es la iniciativa de reforma que el propio jefe del ejecutivo estatal
saliente está promoviendo ante el Congreso local, para garantizar seguridad
para él y tres de sus principales colaboradores en esa tarea delicada de
combatir la inseguridad.
Pudiera pensarse que la iniciativa carece de sentido, porque
los exgobernadores y sus parientes han gozado durante más de 80 años de priato,
del privilegio del “cuido” de ellos mismos, sus parientes, amigos y demás. Sin
necesidad de un decreto gubernamental.
Con
la distinción de que la seguridad de los exgobernadores priistas la han tenido
porque se trataba de sucesiones “tersas” entre militantes del mismo partido.
Que lo mismo arengaban malestar entre ellos y hasta la cárcel alcanzó a algunos
de sus colaboradores cercanos, pero en fin, sus actos y gesticulaciones eran
las propias de la misma familia priísta.
Pero ante la llegada de un gobernador distinto, contrario
y ajeno al tricolor, lo recomendable es blindarse, antes de que el nuevo
titular del ejecutivo asuma el mando. Sobre todo, porque si entre los propios priístas
que eran amigos, socios y compadres, se perseguían, ¿Qué pudiera esperarse de
un adversario severo de los priístas contemporáneos?.
Quizá
por ese motivo el gobernador saliente Egidio Torre Cantú, decidió dar legalidad
y transparencia por medio de una iniciativa de decreto con la que se pretende
reformar dos artículos del capítulo VI de la Ley Estatal de Seguridad Pública y
de esa manera dar pie a la creación de Dirección de Seguridad Personal e
Instituciones, reza la exposición de motivos de la iniciativa de referencia,
que precisamente fue aprobada ayer lunes por la Diputación Permanente, figura
legislativa que la semana anterior dio entrada al documento y que podría ser
aprobada por el pleno en la sesión ordinaria a celebrarse esta misma semana.
También
la iniciativa deja abierta la posibilidad para que ciudadanos que no hayan
ocupado un cargo público del alto riesgo, como se consideran en la iniciativa
puedan gozar de un cuido especial de la fuerza pública, en base a una previa
evaluación de riesgos, por parte de la secretaría de seguridad pública
En la exposición
de motivos, la iniciativa establece que por el cargo que desempeñan el
gobernador, el procurador, el secretario general de gobierno y el secretario de
seguridad pública, requieren cuido de la Dirección de Seguridad.
En virtud del riesgo que ante el panorama actual
presentan los titulares del ejecutivo, el secretario general de gobierno, el
procurador y el secretario de seguridad pública…reza la iniciativa.
La iniciativa de
decreto no hace alusión a garantizar la seguridad de otros gobernadores que
estuvieron en el cargo y gozan de esos privilegios. Que precisamente en algunos
de los casos han sido desde más de una década fungen como administradores de
ranchos ganaderos, arrendadores de caballos o choferes de las familias ex
gubernamentales.
Pero la iniciativa no esta fue de lugar, porque busca dar
sustento legal a una práctica no escrita entre priístas. Sin embargo, pareciera que se busca erradicar vicios de
antaño en ese sentido.
Lo cierto es que la sucesión gubernamental avanza cada
día y aunque aparenta ser tersa, presenta sobresaltos y gesto irreventes.
La pregunta es, si los legisladores que se van, han pensado en un decreto para devolver la paz como sinónimo de prosperidad a los tamaulipecos, exiliados de sus lugares de origen o mancillados en sus propios pueblos.



