¿Crisis fiscal?
10 Marzo 2015
El secretario de Hacienda debería estar muy preocupado. En enero de este año, el déficit presupuestal del sector público fue el más alto de la historia del país para ese mes. Los datos son alarmantes. Los tomo del Análisis Económico publicado esta semana por el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado: “El déficit presupuestal del primer mes del año sumó 95,776.8 millones de pesos, cuando la diferencia de ingresos y gastos programados anticipaba un déficit de sólo 17,309 millones, que habría sido el más alto desde 2009. Al incluir el superávit de 4,323.5 millones de pesos del sector no presupuestario, el balance público fue negativo en 91,544.3 millones de pesos, la cifra históricamente más alta para el mismo mes”.
Este déficit sin precedentes se explica por la combinación letal de, por un lado, la caída de los ingresos y, por el otro, el crecimiento de los gastos. Veamos los números del reporte mencionado que utiliza los datos oficiales de la Secretaría de Hacienda.
“En materia de ingresos, durante enero el sector público obtuvo un total de 365,049.4 millones de pesos, cifra que resultó inferior en 3.4% real en comparación con el mismo mes del año pasado, lo que fue equivalente a una diferencia negativa de 1,779.2 millones de pesos. Incluso, si se compara con el monto estimado para enero según el calendario de proyección de los ingresos para 2015, también hubo una diferencia negativa de 1,305 millones de pesos”.
El declive se debe principalmente a que los “ingresos petroleros cayeron a una tasa anual de 43.5% real durante enero, lo que significó una disminución de 40,908 millones de dólares, como consecuencia principalmente, de la menor producción tanto de crudo como de gas natural y de la significativa baja del precio de exportación de crudo”.
Mientras tanto, “los ingresos tributarios no petroleros crecieron a una tasa de 12.7%”. El problema es que este incremento se debe a que el gobierno está recaudando más dinero por el impuesto especial a las gasolinas y el diésel. Mientras que los precios de éstos disminuyeron a nivel internacional, aquí aumentaron por lo que “la recaudación del sector público generada por este concepto fue de 24,137.6 millones de pesos, después de que un año antes reportara un flujo negativo de 1,137 millones”.
Otro impuesto que registró un incremento anual fue el IVA: 6.4% comparado con enero de 2014. En cuanto a la recaudación del Impuesto sobre la Renta (ISR) “se reportó una recaudación de 121,617.4 millones de pesos, cifra que representó una disminución anual de 2.3% en términos reales, lo que pudiese estar reflejando la decisión de algunas empresas, especialmente micro, de migrar a la informalidad para evitar esta contribución, además del efecto generado por el débil crecimiento de la economía”.
Pasemos ahora al incremento en los gastos: “El total de recursos ejercidos por el sector público en el primer mes del año superó en 82,224.1 millones de pesos (18.1% real) lo erogado el año pasado, además de que resultó 77,162 millones de pesos superior a lo programado. Las autoridades hacendarias resaltaron el incremento de 23.6% en la inversión física durante enero, lo que representó un avance de 16,178.3 millones de pesos respecto al año pasado. Sin embargo, esta diferencia fue menor al aumento del gasto corriente que fue de 25,659.5 millones de pesos, dentro del cual el gasto en subsidios, transferencias y aportaciones creció en 16,955.8 millones, incluso por arriba del flujo de inversión física. También hay que resaltar que la inversión financiera se elevó en 34,744.1 millones de pesos. Evidentemente la asignación de los recursos continuó dirigiéndose a gasto poco productivo”.
Los números son malos: mientras crece el gasto corriente o para el pago de intereses, caen los ingresos (lo que nos ha salvado son los impuestos a las gasolinas).0 Las autoridades deben comenzar desde ahora a recortar más agresivamente el gasto público para evitar un mayor endeudamiento producto de un déficit elevado. Me temo que no lo harán porque se atraviesan las elecciones. Pero entre más se atrasen, más tendrán que aplicar la tijera a fondo en el futuro.
Hacienda está diseñando un presupuesto base cero para 2016. Esto con el objeto de identificar donde está la grasa en el sector público y recortarla. Tengo la impresión de que sí hay mucha grasa. Urge la dieta porque, de lo contrario, podría generarse una crisis fiscal que nos lleve a perder algo muy preciado: la estabilidad macroeconómica.
Twitter: @leozuckermann



