¿Ciudadanos maduros?
8 Junio 2016
¿Ciudadanos maduros?
De línea a línea
Martín Sánchez Treviño
La participación los ciudadanos tamaulipecos fue ejemplar
en las elecciones de gobernador, presidentes municipales y legisladores
locales. Según los organismos electorales que tuvieron funciones de árbitros
durante el proceso electoral que todavía no concluye, sino hasta que se agote
el último recurso de los más de 5 mil contendientes a un cargo de elección
popular. El cómputo final de la elección está previsto para el 11 de junio,
pero el litigio electoral podría irse hasta el límite del reloj electoral que
es el 31 de septiembre.
De acuerdo a resultados del Instituto Estatal Electoral,
fundados en la medición de la participación el día de la elección, asistió el
56.8 por ciento de la lista nominal. Cifra relevante para los órganos
electorales, porque en la última elección del 2010 asistieron a las urnas el
44.4 por ciento. La cual estuvo rebasada.
Sin embargo, habrá que esperar el conteo del último voto
para identificar los elementos que estuvieron presentes durante el proceso
electoral y durante la jornada del día de la elección. Aunque las maniobras de
ese día de los partidos y candidatos parecieran no ser definitorias, en los
resultados que presentan los órganos electorales.
Habrá que observar cuales son los elementos que
estuvieron presentes en esta elección y que se convirtieron en las principales
motivaciones o estimulantes para que fluyera la participación copiosa de los
ciudadanos en las urnas.
Por ese motivo, más allá de que los resultados de la
elección favorezcan al Partido Acción Nacional y que fueron importantes el 5 de
junio, habría que valorar la participación de candidatos independientes, que
por cierto, tres de estos resultaron electos, alguno de ellos en regiones donde
había férreos cacicazgos, lo cual es representativo y sintomático, de que los
ciudadanos se sienten con madurez para decidir el rumbo de su entorno.
En otras regiones donde no ganaron los independientes, el
porcentaje de sufragios obtenidos en las urnas también es relevante. Habrá que
esperar el computo final para tener herramientas precisas, que nos permitan
tener una numeraria con nombres y apellidos de los municipios y distritos.
Pero lo que han dejado en claro los ciudadanos en las
urnas y que no deja de sorprender a propios y extraños, es la capacidad de
decisión, porque sin aspavientos, en un solo día fueron capaces de cambiar el
rumbo de esta entidad.
Calificar si la decisión de los votantes fue buena o
mala, es prematuro entrar en moralismos rancios. Porque será indicativo de que
un juicio de esa naturaleza resultaría erróneo por ser apriori, tendríamos que
definir, que es lo éticamente bueno para uno y moralmente malo para otro.
Los cierto es que los ciudadanos dieron muestras el 5 de
junio de su capacidad de rebasar los límites del bien y de mal. Es decir,
tuvieron la capacidad de romper con el mito del “miedo prieto”. Con el que
convivieron durante décadas.
En otro orden, la universidad tamaulipeca ha dado
muestras de ser una institución que trabaja y firma convenios con quienes
representan un valor curricular para los estudiantes y alumnos de esa
institución educativa o bien, que le permite al cuerpo de investigadores y maestros fortalecer sus
contenidos y trascender en las sociedad del conocimiento hacia nuevos estadios
del desarrollo regional y nacional, en sectores relacionados con la
productividad.
La rectoría del contador Enrique
Etienne se ha caracterizado por mostrar firmeza en decidir un rumbo
eminentemente académico para las 26 escuelas que tiene la universidad, en las
principales ciudades tamaulipecas. Y ha obtenido acuerdos relevantes con
universidades nacionales y extranjeras, que además de proyección para esta casa
de estudios, las nuevas generaciones de maestros y estudiantes han encontrado
nuevos espacios del saber, que conllevan a estrenar escenarios laborales.



