¿Control de la nómina o ventanilla de pagos?

23 Enero 2015

En septiembre de 2013, cuando el gobierno de Peña estaba en su zenit político, el secretario de Hacienda anunció la centralización del pago de la nómina magisterial. En lugar de transferirle el dinero a los estados para que éstos hicieran el pago, a partir de 2015 la Secretaría de Educación Pública (SEP) erogaría directamente los salarios a los maestros. La idea era, y sigue siendo, muy buena. No sólo permitiría terminar con la llamada “doble ventanilla de la negociación”, donde el sindicato magisterial conseguía dinero y prestaciones del gobierno federal y luego más de los gobiernos estatales, sino que la Federación controlaría uno de los mayores gastos del presupuesto público: el pago de sueldos y salarios a los maestros.

Era increíble y vergonzoso que, en pleno siglo XXI, no supiéramos cuántos maestros había en México, un asunto que destapó la organización Mexicanos Primero. Sin saber este dato básico, en la total opacidad, se desviaban millones de pesos mensuales para pagar aviadores, financiar campañas electorales, enriquecer a los líderes magisteriales y un largo etcétera.

El propio Videgaray, en la reunión mencionada, reconoció que esos recursos no se ejercían ni con eficiencia ni con transparencia. Prometió que la centralización de la nómina magisterial daría “un control mucho más estricto de las plazas, de los movimientos, de los sobresueldos y una mayor transparencia del gasto”.

En 2014, el gobierno de Peña cumplió otra muy buena promesa que había hecho el Presidente al tomar posesión. Dio a conocer el primer Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial. La organización México Evalúa, a partir de los datos del censo, publicó un estudio que demostraba los abusos en el pago de la nómina por parte de los estados: “30 mil 965 plazas destinadas a personal comisionado o con licencia […] 39 mil 222 individuos que están asignados a un centro de trabajo donde nadie los conoce […] 114 mil 998 personas que mantienen una plaza docente-administrativa, a pesar de haberse jubilado, haber renunciado e incluso haber fallecido”.

El INEGI se encargó de levantar el Censo. No obstante la experiencia y el prestigio de esta institución, se encontraron con resistencias para llevarlo a cabo, sobre todo en Chiapas, Michoacán y Oaxaca, donde mucho personal docente se rehusó a ser censado. De esta forma, y por desgracia, el ejercicio censal quedó trunco. Es posible especular, en este sentido, que en realidad existían más irregularidades y abusos en la nómina magisterial que las encontradas en el Censo.

Con ansias esperábamos el 15 de enero de este año para ver cómo la Federación, al centralizar la nómina, tuviera información más precisa de la nómina y comenzara a poner orden. Llegó el día esperado y, de acuerdo a una nota en Excélsior, “la SEP cumplió con el pago de la primera quincena de enero a 918 mil 222 docentes y trabajadores del sector educativo, aunque precisó que 48 mil 442 casos son objeto de aclaración por parte de las entidades federativas, debido a que no hay constancia de nombramientos”. De saque, entonces, estamos hablando que encontraron alrededor de 5% de casos irregulares.

Lo que me llamó la atención es que la SEP reportara que “los estados deben proporcionar la información faltante que aclare la situación de esos casos porque no depositará dinero a quien no demuestre su nombramiento”. Si bien entiendo, esto quiere decir que la SEP sólo fungirá como ventanilla de pago de la lista que le proporcionen los estados. Potencialmente, entonces, un gobernador, con la complicidad del sindicato, podrá inflar la lista y la SEP pagará. Si es así, no creo que se logren los objetivos anunciados por Videgaray en 2013.

Más aun, como era de esperarse, la aguerrida Sección 22 de Oaxaca es la que más se ha resistido a la centralización del pago de la nómina. Y su caso, en lugar de ser atendido por la SEP, está negociándose en Gobernación. De acuerdo a una nota en La Razón, la 22 ya habría acordado con la dependencia a cargo de Osorio Chong “que se paguen sueldos a sus 81 mil 300 integrantes, aunque el censo levantado por la SEP sólo registró a 67 mil 408 docentes”. Sería una pésima noticia. ¿Para qué, entonces, centralizar la nómina?

Así está comenzando a implementarse una muy buena idea.

Twitter: @leozuckermann