Conexiones
24
Mayo 2017
Conexiones
Deysi
Sánchez
En medio de todo este caos
que está impregnado por el mundo, justo donde reside el equilibrio de las
cosas, en ese espacio donde nos podemos sentir a salvo de toda la desgracia que
hay a nuestro rededor, incluso donde nos sentimos a salvo de nosotros mismos,
es que existe algo que pocos han tenido la fortuna de encontrar.
Una condición humana que
se logra a través de mucho trabajo, de una constancia que se trabaja día a día.
De un sentimiento que abriga a los más desprotegidos y que sin embargo es
privilegio de unos cuantos. Los seres humanos por naturaleza somos individuales
desde el momento de nuestro nacimiento, pero a pesar de esto siempre buscamos
la compañía de otras personas; personas que llegan a nuestra vida en forma de
casualidades, seres que de alguna forma se convierten en una extensión de
nosotros mismos.
No es que sea una romántica,
no es que no haya temas más relevantes que tratar, pero a veces es necesario
brindarnos un respiro, darnos un pequeño espacio para agradecer lo que se nos
presenta en el camino y que nos hace la vida más ligera.
No es que quiera cegarme a
mí misma para conseguir un placebo, sino que en verdad a veces es necesario
revisar qué es lo que tenemos en la vida y que vale tanto la pena como para
dedicarle algunas líneas que se quedan cortas en comparación de todo lo que
estas personas hacen por nosotros.
Y es que a veces nos
acostumbramos tanto a tenerlas a un lado que olvidamos el valor que realmente
tienen, que no importa que seamos abismalmente opuestos, que nuestros
pensamientos e ideologías no sean iguales y que muchas veces esto, lejos de
representar un problema, nos enseña la tolerancia.
¿A quién me refiero en
todas estas líneas? Es simple, me refiero a aquellos que han llegado en forma
de destino para convertirse en él mismo, a todos esos que nos complementan
aunque estemos completos, aquellos que están siempre con una sonrisa o un
regaño para nosotros, esos que nos entregan parte de ellos mismos con cada
abrazo, con cada secreto.
No es fácil escribir de ellos,
pero aún es más difícil encontrarlos, porque a pesar de que muchos pretenden
interpretar un papel de ese tipo sólo queda en eso, en interpretación.
¿Cómo agradecer a los que están? Sin importar desde hace cuánto. ¿Cómo trasmitir tanto cariño es unas líneas? Es imposible o poco probable. No importa lo que haya dicho Wilde, no importa la teoría de Borges, los que tienen un amigo no se basan en teorías de ningún tipo. A los amigos se les vive, se les reconoce, se les ama; pero sobre todo se les agradece por haber nacido.



