La Comunicación Insustancial
16 Agosto 2016
La Comunicación Insustancial
La Opinión de Baldemar Mijangos
TAMPICO.-
Se ha dicho hasta la saciedad que nos hallamos en la era de la comunicación,
empero lo que no se nos advierte es de qué tipo de comunicación, y si la era se
circunscribe en la información la losa a cargar sería aún más pesada.
En
ellas, en la comunicación y la información, las redes sociales, por ejemplo,
juegan un papel muy importante, que no crucial, porque hasta sin ellas, como lo
dice el pensador Noam Chomsky, la información nos llega todavía a través de
revistas y periódicos, pese a que por ahí hay despistados que ven estos dos
últimos medios casi al borde de la tumba.
Son
también las llamadas redes sociales, ya sean Twitter, Facebook, WhatsApp y las
que afloran de vez en cuando, una catapulta para hacer dichos que pueden ser
coloquiales si se quiere, pero que toman una dimensión inaudita si se expresan
en el momento y en el lugar equivocados.
No
es para nadie un secreto que comentarios realizados a través de ellas han resultado
funestos para muchos, sobre todo para quienes no tienen ni tanto asomo de que
lo que ahí se escriba o se exprese mediante videos tendrá repercusiones para
bien o para mal.
Sólo
en contadas ocasiones algunos comentarios proferidos en ellas han sido sacados
de contexto, y ahí han quedado variados ejemplos, pero se debe observar que la
inmensa mayoría tiene una carga de ignorancia, idiotez o candidez, si se
permite el eufemismo, cuando son dichos quizá sin malicia, no advirtiéndose que
no se hacen a ‘título personal’ sino a través del cargo público que se ostenta,
lo que regularmente se olvida a la hora que se utilizan las redes sociales,
herramientas de difusión.
Viene
a cuento esto que platico por el torbellino que provocó una funcionaria menor
del Ayuntamiento de Ciudad Madero, del área de Cultura, que ni al caso viene
repetir sus palabras, pues han sido difundidas hasta el cansancio.
Detrás
de todo el embrollo, que no analizaré con mayor profundidad si las redes
sociales son el demonio en persona, está el hecho de que los funcionarios
públicos, principalmente, aunque se pueden anotar a ‘civiles’ que son algo así
como líderes de opinión sin exagerar la comparación, incluidos ‘artistas’, son
los que menos las deben utilizar justamente porque estarían ocupando horarios
laborales así se expresen en ‘la hora de la comida’.
Es
hasta escandaloso ver imágenes donde hay una fila de funcionarios públicos, de
los niveles que usted guste, hacer gala de sus tres o dos dedos de cada mano
para hacer notar que están en tal o cual evento.
Pena
ajena lo que uno puede ver. Nada nuevo. La foto gastada a manera de ‘selfie’ de
que se hallaron al amigo o al colega en un sitio que es de suponerse no es para
nada ni noticia ni información. Asunto aparte es la notable pobre ortografía y
ni se diga lo expresado en los videos, lo que de una manera más clara hace
suponer la vaciedad, la vida plana e insustancial que muchos funcionarios
públicos destilan las 18 horas que están de pie. Que no todos, pero las malas
conductas siempre manchan de lodo lo que hay a su paso.
Si eres funcionario o una presunta figura pública debes cuidar lo que manifiestas en las redes sociales, no porque le robes al pueblo unos minutos de tu tiempo laboral en la oficina o ‘en el campo’, no, suficiente tenemos los ciudadanos con la pequeñez que muchos muestran en sus funciones como para enterarnos que el cargo que detentas no lo tienes por ser el más listo del salón ni haber sido el abanderado del grupo en la escuela.



