Colorín de todos los moles


7 Marzo 2016

 

 

Colorín de todos los moles

De línea a línea/ Martín Sánchez Treviño

            



El ente electoral del país que se llama Instituto Nacional Electoral, desde que el presidente priísta Enrique Peña Nieto subió al poder. Durante su reciente visita a esta entidad, se mostro preocupado por los sucesos en materia de elecciones que han acontecido en las últimas semanas en esta entidad. Fue el motivo de la visita, aunque justificaron que se trata de un programa que el organismo aplica en la doce de entidad donde habrá elecciones locales.

Los cuatro consejeros titulares del Ine, despejaron todas las dudas respecto al ser y quehacer del Instituto Estatal Electoral, que este año además de organizar las elecciones, tiene como tarea gastarse uno cuantos millones de pesos. De los mismos que aportan los contribuyentes.

            Los cuatro consejeros, durante su  estancia en esta capital, fueron previamente informados por la oficina distrital del Instituto Nacional Electoral del acontecer tamaulipeco en materia electoral, pero también previo a la visita conocieron las inconformidades de partidos y ciudadanos que participan en el proceso electoral.

            Por lo mismo, desinformados no estaban. Y mal informados se fueron de esta entidad. Dejaron claro que con violencia y sin ella también se realizaran las elecciones tamaulipecas, Fueron suficientemente precisos en establecer que aunque los ciudadanos y partidos de esta entidad, hagan circo, maroma y teatro. Y aunque el organismo electoral se equivoque y le permita al priísmo rancio, que siga controlando al árbitro electoral. Será el Ietam quien siga como referí electoral. 

            Y tienen razón los consejeros nacionales, no por lo que dice el colorín de todos los moles, Ramiro Cavazos Salinas, “malagüero” de la política estatal. “La suprema corte de justicia de la nación avala la ley electoral de Tamaulipas, porque las normas que contiene son claras y vigentes”.

            Cuando no fue así. Porque si recordamos, cuando la ley fue aprobada y promulgada. Un grupo de juristas serios y responsables, no merolicos legaloides recurrieron al máximo tribunal de la nación.

            Y respecto del  recurso promovido en el apartado de los candidatos independientes, confirmó  lo establecido por los partidos, pero la legislación aprobada sí se corrigió.

Porque a los partidos la corte les impuso el 3 por ciento de la votación para conservar el registro, cuando Ramiro y su compinches apuntalaban el 1.5 por ciento.

            También la Corte ordenó modificar el porcentaje que la partidemocracia pretendía, como era el 1.5 de la votación para obtener una representación en el Congreso local, en este caso ordenó que una curul la alcanzaría por la vía plurinominal el partido que obtuviera el 3 por ciento de la votación y no el 1.5 como lo pretendía los “democrapartidistas”.

            Pero es de entenderse, pues como dicen en el refrán campirano, Ramiro se quedo sin Juan y sin las gallinas, por aquello de que no solo quiere opinar de todos, sino que se sentía candidato a gobernador. Cuando la historia nos dice que los políticos neolaredenses tienen un karma que les impide llegar a la máxima magistratura del estado. Y el que llegó a ser gobernador en los años 40 del siglo pasado, fue depuesto del cargo.

            Dejado el paréntesis. Los consejeros dejaron en claro que no atraerán el proceso y legitimaron al Ietam. Y con razón sobrada. Porque si ellos los nombraron y lo contrataron y les pusieron como supervisor al distrital del INE. Resultaría ilógico que los desacreditaran menos que los depusieran.

            Recordemos que el INE y sus reformas fueron promovidas por el Presidente Enrique Peña, para dejar en claro que el, que fue impugnado por haber ganado con “trampas” la elección, no solo centraliza al órgano electoral. Sino como invocando a su antecesor Carlos Salinas de Gortari, creador del IFE. El ahora crea el INE y da pie a las candidaturas independiente. Para que los mexicanos vean que es un presidente “democrático”.