Casillas de atención especial

17 Marzo 2015

Según los lineamientos del Instituto Nacional Electoral, son ocho las razones que pueden dar a una casilla la cualidad para ser de atención especial. Pensaríamos que estas causas se dividen en dos, las constantes, por llamarlas de alguna forma, porque las provocan factores que han estado presentes siempre; y las de coyuntura, digamos, porque, al menos para la elección de este año —y como ha sucedido en los últimos comicios— subrayan mucho las condiciones en las que se encuentra nuestro país. En el primer grupo tenemos casillas que merecen atención especial por cuestiones geográficas (áreas de difícil acceso, pues); demográficas (como es el caso de las comunidades de población flotante); por efectos de fenómenos ecológicos y desastres (cuando la naturaleza provoca migración temporal o definitiva en algunas poblaciones); por condiciones culturales (existen aún comunidades en las que, por usos y costumbres, a sus habitantes no se les permite participar en procesos electorales); por la lengua predominante en la región (cuando se habla lengua indígena más que español); por razones militares (cuando a los elegidos para integrar la mesa de casilla no cuentan con el permiso de sus superiores). Pero en el segundo grupo, que denominaremos de coyuntura, están aquellas que lo requieren por razones de inseguridad pública (aquí entran desde un ambiente delictivo, por presencia de enfermedades y fenómenos sociales como lo son el alcoholismo, drogadicción o circunstancias epidemiológicas); y por conflictos comunitarios (zonas en las que sus habitantes viven en medio de conflictos sociales y de violencia por cualquiera que sea su motivo). Así, en cualquiera de estas ocho razones entran las casillas que no logran juntar los seis integrantes que requiere su mesa directiva para poder funcionar.

Hace un mes, Lorenzo Córdova reconocía que para la elección de junio próximo se les estaba “complicando” Guerrero. Y aunque no hay ninguna señal que indique que la elección no se va a realizar en alguna región de ese estado —o en algún otro del país— es cierto que los últimos acontecimientos merecen más que una atención especial.

En aquellos factores que renglones arriba llamamos de coyuntura entran todas esas condiciones que han movido al país de tal forma que expusieron la vulnerabilidad en materia de seguridad. Y no es historia nueva, pero sí una que se ha agudizado al paso de los años. Hace unas semanas escribía, en este mismo espacio, que lo acontecido en Ayotzinapa extraña y curiosamente nos sensibilizó como ningún otro hecho reciente al respecto. Sin embargo, no es la única tragedia. Y si hablamos de éstas, relacionadas con el tema electoral, se contarán varias, y desde hace años. La presencia de determinadas figuras dentro de la función pública para darle gusto al crimen organizado es una realidad de nuestro país, y se presenta con mucha más fuerza en comunidades alejadas, donde es justamente el crimen quien dicta la agenda.

Hace un par de semanas, Milenio publicaba una investigación realizada por Víctor Hugo Michel en la que se dibuja con precisión que Guerrero es una de las varias regiones con el mismo mal: “en el listado de focos rojos se incluye Chihuahua, con 641 secciones afectadas por la violencia y con baja presentación de funcionarios electorales; Tamaulipas, con 595; el Distrito Federal, con 353; Jalisco, con 346; Coahuila, con 265; Sonora, con 195; Sinaloa, con 189; el Estado de México, con 163; Chiapas, con 151; y Guerrero, con 121...”. Es decir, según el mismo reportaje y en cifras oficiales del propio INE, son 5 mil 446 las casillas que se ubican dentro de aquellos focos rojos que podrían merecerles la cualidad de atención especial.

En las últimas seis semanas, han muerto quince personajes pertenecientes a la función pública y no sólo en Guerrero; incluida Aidé Nava González, precandidata del PRD a la alcaldía de Ahuacuotzingo, Guerrero, y cuyo cuerpo fue encontrado decapitado el pasado 11 de marzo. Así de complicado está el mapa de seguridad nacional y eso que aún no inician las campañas. La duda es saber si, a pesar de estos hechos, se pueden asegurar los comicios en determinados territorios del país. Nada sencilla la tarea del INE.

Addendum. Tal como lo escribí el sábado pasado, lamento profundamente que Carmen Aristegui y MVS no hayan podido reconciliar sus diferencias. Es una tristeza que la pluralidad pierda eslabones cuando más nutrida debería ser la cadena.