Caballero Bonald. Premio Cervantes

José Manuel Caballero Bonald

Elcultural.es

 

El próximo martes es la gran fiesta del libro. Pepe Caballero Bonald (Jerez, 1926) recibe el premio Cervantes en Alcalá; las calles de toda España se poblarán de libros, autores y rosas, y Madrid celebrará su Noche de los Libros con cientos de actividades. El Cultural se suma a la fiesta revisando, con el poeta gaditano, sus fotos secretas; estudiando su último libro, Oficio de lector, toda una declaración de principios literarios, y descubriendo la historia de un libro esperadísimo a través de su autor, editor, librero, lector...

 

El discurso, el día 23, en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, lo va a partir José Manuel Caballero Bonald (Jerez, 1926) en dos mitades. La primera, como es tradición, la dedicará a Cervantes, pero a un Cervantes casi desconocido, el Cervantes oscuro, solitario, cautivo, el perdido en la Italia renancentista, el que vagaba por la Sevilla babilónica a finales del XVI y principios del XVII, autor todavía entonces de un solo libro, La Galatea. “Voy a hablar -dice Caballero- de las zonas en penumbra de su biografía, de sus trabajos oscuros, que siempre me han interesado. El propio Cervantes lo dijo: ?Durante una década larga abandoné la pluma porque tenía otras cosas'. ¿Cuáles eran todas esas cosas?”. 

La otra mitad del discurso la dedicará el premiado a la poesía y a su valor cauterizante, casi terapéutico “ante las ofensas de la vida”. Hablará Caballero Bonald de la poesía “como autodefensa, como lenitivo, de esa poesía consoladora, salvadora, sí, de la poesía como salvación”, remata el poeta con energía. 

“Un escritor se salva si ha escrito un buen poema”, dice. “Con uno es suficiente”, insiste, y él confía en que se salvará. ¿Qué poema le salvará? Duda hoy el poeta, y responde: “Formaría un poema con fragmentos de poemas de distintos libros. Si recorremos el camino que va de Descrédito del héroe a Entreguerras yo creo que juntando varios fragmentos tendríamos un poema que tal vez me sobreviviría. Pero no soy yo quien deba decirlo”. Caballero Bonald publicó su primer libro de poemas, Las Adivinaciones, en 1951, que fue accésit del premio Adonais. Llevaba años ya en contacto con los poetas gaditanos del grupo Platero, había leído bien a los poetas del 27, a Juan Ramón, a Góngora; empezaba a publicar en la revista leonesa Espadaña, contactaba con el grupo “Cántico”, es decir, vivía la poesía, se sentía poeta, como se sigue sientiendo hoy, por muchas novelas y libros de memorias que luego le hayan sucedido.