AMLO según Ikram Antaki

6 Mayo 2015

Ayer escribí de López Obrador. La reacción de sus “creyentes” (eso son), como siempre: virulenta. Por ello recupero un texto escrito hace 15 años por Ikram Antaki, una de las mentes más lúcidas que ha habido en nuestro país, publicado en El Universal en febrero del año 2000. Se tituló: El bárbaro y los cobardes. Tan vigente, que aquí va íntegro:

“Nuestro país no tiene una relación privilegiada con el derecho; vivimos, en muchos aspectos, en una circunstancia prelegal. No hemos interiorizado la ley y seguimos privilegiando las relaciones de fuerza. Hablar de Estado de derecho cuando no se tiene siquiera la idea de que un hombre absolutamente solo, erguido ante mitos, pueda tener la razón y que la fuerza del Estado en su totalidad, como garante del derecho, de apoyarlo y hacerlo triunfar, hablar de Estado de derecho ­—digo en estas circunstancias, es palabrería vacía y es mentira. Supongamos que un hombre, originario de un estado, quiera competir para la gubernatura (sic) del DF, un dato le impide hacerlo: no cumple con las reglas de residencia. Saltando por encima de la ley, este hombre organiza un referendo; el número se sustituye a la ley (es decir, si diez personas decidieron robar a una, éstas tendrán necesariamente la razón; y si un grupo decide que un individuo es culpable, éste será considerado como tal sin tener que pasar por las pruebas del derecho). ¿Por qué los demás lo dejaron competir? Por cobardía. Las instancias legales y sus propios adversarios políticos aceptaron la violación de la ley como acto fundador de la contienda. ¿Por qué? Por miedo al número, de la misma manera en que se legalizaban las ocupaciones de tierras por parte de los paracaidistas, doblando la ley ante el Estado de derecho. Quien sabe de leyes y acepta su violación lo hace por miedo; su decisión es política, no jurídica. La política dice que hay que dejar al PRD un DF que éste no iba a devolver en caso de perderlo con otro candidato, así que más valía dejárselo con este candidato. ¿Acaso se dan cuenta los habitantes del DF de lo que va a ser su vida durante los próximo tres o seis años? ¿Acaso tienen idea del infierno que podría ser? Quien los va a gobernar no es James Dean, sino un provinciano ignorante, violento y fanático. El referendo fue, históricamente, el arma de los fascistas, a los demócratas, les basta con la aplicación del derecho. El referendo que daba el apoyo inicial al candidato del PRD estaba destinado a amedrentar a los jueces, es la dictadura, el terror del número ante cualquier circunstancia. La ley de la selva no es la ley; un grupo de depredadores que deciden comerse al individuo débil y solo no necesitan de la ley, les basta con la fuerza. Éstas son las relaciones de fuerza del universo prelegal, y éstas son las relaciones que nos esperan bajo el próximo gobierno del PRD. Cárdenas tenía las limitaciones que le imponía el sueño presidencial: AMLO no tendrá límites. No será el valiente educador que se opondrá al pueblo si el pueblo yerra; para él, el pueblo tiene la razón simplemente porque es pueblo, y diez tendrán necesariamente más razón que dos o uno. Sin el derecho, no hay vida soportable en sociedad; es el que evita a los hombres recaer en el estado de guerra que caracteriza el estado de naturaleza. El que empieza su reino violando la ley que regía este reino, no será un gobernante legal; será un golpista. ¿Por qué es que el DF insiste en darse este tipo de gobierno? El mito de un DF culto y politizado, en comparación con un campo ignorante y controlado por el PRI, es una de las grandes mentiras que vivimos. Existe algo peor que la ignorancia y es el saber poco. El ignorante generalmente se sabe ignorante; el que sabe poco cree que sabe, y su prepotencia lo lleva a cometer todos los errores. Esta ignorancia que se esconde detrás de los temas del Fobaproa y demás retórica demagógica, le hace creer que sabe más que el campesino que piensa y vota de manera diferente a la suya. Estamos llegando a los tiempos fanáticos; no es éste el cambio con el cual soñábamos. Este cambio no es un paso adelante; es un retroceso. Esa atmósfera de intolerancia y de odio, de envidia, de maledicencia y de condena, no es una alternancia normal. Nuestra izquierda no es el PSOE; ignora, desprecia y viola la ley, además de considerarla como un ‘instrumento de la burguesía’”.