Alzan voz los emprendedores
13 Septiembre 2016
Alzan voz los
emprendedores
Campanario/Martín Sánchez Treviño
La voz aguda de los empresarios victorenses y organismos
no gubernamentales se escuchó en las principales tribunas de los medios
nacionales, donde exigen al Presidente mexicano que reestructure y diseñe una
nueva estrategia para que retorne la paz integra que un día se fue y no ha
regresado a esta capital. Que figura entre las más violentas del país y liderea
en delitos como el secuestro. Reclaman una paz que se traduce en empleo,
inversión, capitales legítimos, que reactive las economías regionales. Pero
sobre todo una paz con la que retorne el orden al centro de la entidad.
El documento que publicaron ayer lunes, cuatro diarios de
la capital pone de manifiesto el interés de los emprendedores que asumen la
problemática derivada de la inseguridad y de la falta de orden, que exige una
sociedad desprotegida y lastimada por el dolor generado por la violencia en la
última década.
Los escribientes del documento no señalan ni buscan
culpables, lo cual habla bien de ellos, simplemente piden a la primera
autoridad de este país que restablezca lo que se perdió en los últimos diez
años, la armonía para trabajar, la dicha de vivir en sociedad y permitirle a
las nuevas generaciones que vivan su niñez, adolecencia y juventud con la
naturaleza de un ser autónomo en una país de libertades.
Los ciudadanos solamente piden que se les permita vivir
como personas en una sociedad civilizada, en donde se respeten los derechos
mutuos de los seres humanos y sea este el garante de una nueva civilización.
En otras misivas los empresarios, cámaras, civiles y
asociaciones no gubernamentales usaban espacios y cartas abiertas para
solicitar apoyo financiero por la pérdida de sus bienes, debido a desastres
naturales. Pero la diferencia de este último pronunciamiento, es que exigen que
se revisen los programas para el restablecimiento de la armonía social.
En la misiva se habla de una sociedad indignada y
ofendida, quizá porque sus hijos parecen condenados a vivir su niñez, su
adolecencia y su juventud desde las rejas de una ventana, a través del cristal del automóvil o desde
los brazos protectores de sus padres, que en su impotencia han concentrado su
tiempo en ir y venir a la escuela y el colegio, lo mismo que al gimnacio o a la
fiesta familiar. Ha modificado por lo mismo sus rutinas de convivencia.
Exigen asimismo certidumbre para la inversión, basados en
una severa evaluación de las estrategias de seguridad, que hasta ahora han sido
rebasadas por la praxis de la violencia que se presenta bajo diferentes facetas,
todas ellas lesivas de los derechos de las personas, las cámaras y los grupos
que han decidido vivir en sociedad.
La insuficiencia de las instituciones es otro de los
reclamos, a los que se suma la sociedad victorense y tamaulipeca, porque más
cual menos, los nativos de estas tierras han sido víctimas de la desaparición
de personas, que según cifras oficiales superan los cinco mil desaparecidos.
Sin la numeraria de los muertos inocentes y los secuestros sin retorno.
En los últimos cuatro cuestionamiento con los que rematan
la carta abierta al presidente Enrique Peña Nieto, solo les faltó decir que de
poco o nada ha servido, que el Estado se endeudara con cerca de 20 mil millones
de pesos, que se habrían destinado a restablecer la seguridad y recuperar la
paz, porque las calles y las carretera siguen siendo inseguras para su tránsito
libre. Cientos de empresas están en quiebra lo mismo que ranchos ganaderos.
La misiva no señala ni al gobernador saliente ni al gobernador electo de Tamaulipas. Omite señalar responsables de la tragedia de los victorenses y tamaulipecos, pero hay una exigencia de una respuesta puntual.



