Almas enfurecidas del viejo hospital Canseco
19 Abril 2017
Sección: Historias de Ultratumba y Paranormal de Tampico
Almas enfurecidas del viejo hospital Canseco
Por Vanessa Gutiérrez/Ordenador
Verónica jamás había participado en "visitas guiadas" a lugares lúgubres y fantasmales, por lo que la experiencia de visitar en ese plan el viejo Hospital Civil de Tampico la dejó marcada durante años por la pesadillas que le provocaron.
Es cosa común que de vez es cuando nos animemos a acudir a excursiones 'turisticas' a sitios que se hallan abandonados en cualquier lugar del mundo, incluidos los cementerios y si son muy antiguos "que mucho que mejor", se dirá.
Sin embargo, escondidos entre las paredes húmedas y con oxígeno rancio se encuentran almas que sufrieron mucho, que murieron luego de una terrible agonía, en el abandono de sus familias y con un rencor del tamaño de un avión Jumbo. Esto normalmente lo vamos a encontrar en viejos hospitales y en cárceles muy antiguas como el Palacio Penal Andonegui donde seguramente hubo mucho coraje, dolor y muertes.
Verónica se animó mucho cuando una amiga la invitó a una aventura muy excitante: visitar el viejo Hospital Civil Carlos Canseco. Se había armado un recorrido turístico y contemplaba subir sus varios pisos para conocerlo desde dentro. Claro, me gustaría, fueron sus palabras de respuesta. Una experiencia maldita le esperaba porque a partir de ahí le sobreveniría una etapa por demás oscura de su vida.
Durante todo el trayecto no sintió nada raro ni extraño, a excepción que se encontraba muy nerviosa a cada paso que daba. Tomó varias fotografías donde se figuraban 'orbs' típicos en este tipo de invasiones a sitios abandonados. Salvo eso nada maléfico pudo percibir.
A la vuelta de unas semanas cuando estaba en Guanajuato donde estaba trabajando, Vero empezó a tener extrañas pesadillas. Dos siniestros seres le reclamaban dicha invasión. "¿Por qué nos molestas?", eran las frases que retumbaron en su mente en tantos y tantos sueños lúgubres y siniestros. Se despertaba alterada, le faltaba la respiración, sentía en su cuarto ese aroma rancio de aire guardado. Fueron noches eternas. Durante un tiempo dudaba en irse a dormir. Pidió ayuda a un tío a quien le platicó la siniestra experiencia. Ambos convinieron en ahondar en el tema. Ella haría lo que fuera para poder siquiera descansar una sola vez en su vida. El tío Rolando la llevó ante un viejo amigo que a su vez conocía a un sacerdote Yoruba. Ante el brujo ella se confesó. Inmediatamente el sacerdote levantó la mano y le dijo: "No prosigas, ellos están aquí". "¿Quiénes?", preguntó. Los cuatro fantasmas que la molestaban se manifestaron en la ceremonia del brujo Yoruba. Me están diciendo que ellos se encuentran molestos porque les alteran su 'vida'. No los quieren ahí (en el viejo Hospital Civil), no es divertido. Quieren que se vayan. Fue en síntesis parte de las revelaciones formuladas.
Verónica me dijo hace varios años que la habían "escogido" a ella porque se mostró muy débil y temerosa cuando llegó al viejo inmueble. No sabe bien si eran fantamas que habían quedado atrapados en el viejo hospital una vez que dejaron sus cuerpos físicos o si serían almas que merodeaban el sector si se toma en cuenta que unas tres cuadras adelante hubo la profanación de un cementerio a principios del Siglo XX para ser llevadas las tumbas a las afueras de la ciudad, donde hoy está el Cementerio Municipal. El sacerdote le pidió que hiciera ella una pequeña ceremonia en dicho edificio abandonado. Tenía que ser ella para estar en paz con las almas enfurecidas. Regresó a Tampico e hizo lo que se le pidió. Lo cumplió en una tarde cuando apenas caía la noche. Pronunció unas palabras que el sacerdote Yoruba le entregó en un papel.
Después de varias semanas sintió que quedó liberada del dominio de dichas presencias. Su departamento es más cálido y no huele a aire rancio. Me comentó que en lo que estuviera a mi alcance le dijera a las autoridades que evitaran el paso a curiosos a dichos sitios o cuando menos se hicieran ceremonias de purificación en ellos para evitar que los fantasmas enfurecidos se volvieran contra los intrusos humanos que ven como algo divertido profanar este tipo de lugares que se han convertido con el paso de los años en el refugio de almas maléficas y con profundo coraje y odio y que ya no pertencen a este mundo.



