Alianzas de ayer…hoy
21 Septiembre 2015
Amén de lograr, “con estricto apego al guión previsto”, remover el candadoestatutario que impediría al expriista-colosista Agustín Basave, su aliado, alcanzar la dirigencia nacional perredista en octubre, Chuchos y afines consiguieron ayer el aval de la plenaria de su XIV Congreso Nacional Extraordinario al eventual acuerdo de alianzas “selectivas” con el PAN, de cara a los comicios del próximo 2016.
Apoyado por una abrumadora mayoría de delegados —sólo 31 lo votaron en contra— y aun cuando en la promoción del referido acuerdo se esclareció que “en la perspectiva actual de nuestro partido no existe propósito alguno de establecer alianzas electorales de carácter general con Acción Nacional”, lo cierto, en opinión de los más, es que el mismo no hace más que reeditar elengendro que, seis años atrás, en similares condiciones, impulsaron Jesús Ortega y César El Impuesto Nava, dirigentes entonces de amarillos y azules.
Una alianza aquella, que si bien permitió a izquierda y derecha promover, de cara a julio de 2010, candidaturas comunes ganadoras en tres entidades: en Oaxaca con el expriista-perredista Gabino Cué Monteagudo a la cabeza, en Puebla con el expriista-panista Rafael Moreno Valle y en Sinaloa con el (siempre) priista Mario López Valdez, no consiguió, en contraste y a la vista de resultados, ni imponer la agenda y/o estilo de gobernar de ninguna de tales fuerzas político-partidistas ni, menos, erradicar prácticas y vicios imputables entonces sólo a sus opositores del Revolucionario Institucional.
Se trató entonces, como podría ocurrir ahora, de alianzas y/o acuerdos definidos por la exclusiva y común intención de “ir juntos en contra del PRI y sus aliados en el gobierno…” que, huelga decir, en los comicios del décimo año de gestión de los gobiernos (panistas) de la alternancia les ganó nueve de 12 gubernaturas entonces en juego y, hoy, parece encaminarse hacia un triunfo igual o, para los neoaliancistas, mucho peor.
Ahora que, más allá del acuerdo como tal, nada impide pensar que la apertura ahora de los otrora “irreconciliables enemigos ideológicos” a éste u otros convenios, es más producto del reconocimiento de la gravedad de la crisis de credibilidad e identidad que (aunque en distinto grado y por causas ciertamente distintas) cada uno de los presuntos firmantes enfrenta, que del legítimo propósito de “construir opciones electoralmente ganadoras que se traduzcan en buenos gobiernos”, como se apresuró a celebrar el secretario general panista Damián Zepeda.
No deberá pasar mucho tiempo, huelga decir, antes que los hechos evidencien si estamos ante una nueva realidad en materia de construcción de alianzas —“alianzas electoralmente ganadoras, impulsoras de un proyecto de gobierno basado en principios y/o valores compartidos, en beneficio de la sociedad”— o si, como todo parece indicar, estamos otra vez ante engendroscomo a los que dieron vida ya hace seis años y que tan pobres resultados dejaron al pueblo y a ellos mismos…
ASTERISCOS
**Nada bien se antoja el futuro del expriista y exelbista, (presunto) panista ahora, Miguel Ángel Yunes en la LXIII Legislatura luego de que, tras ser promovido por el gris coordinador de la bancada de Acción Nacional en la Cámara, Marko Cortés, como primera propuesta para presidir la estratégica comisión de Justicia, todo parece indicar que merced a la ruidosa oposición en contra, “de propios y extraños”, la posición será asumida por el exedil de Tijuana, el panista-panista Jorge Ramos.
**Quien también podría ver frustrada su intención de dirigir una de las (muchisísimas) comisiones ahora en disputa en San Lázaro, la de Atención a Grupos Vulnerables en este caso, es el (traicionado) exmandamás delblanquiazul Gustavo Madero quien, si bien cuenta con méritos y apoyo para alcanzar la posición, podría ceder la misma, se asegura, a una compañera miembro de la bancada del tricolor.
Veámonos el miércoles, con otro asunto De naturaleza política.
Excelsior



