Ahora resulta que la deuda no es la deuda


20 Septiembre 2016


 Ahora resulta que la deuda no es la deuda

Campanario/Martín Sánchez Treviño

Ahora resulta que  la deuda no es tal como la presentó la página de transparencia de la secretaría de finanzas del  gobierno estatal. Es decir, que a Banorte no se le adeuda, 5.9 mil millones de pesos. Ni a Bancomer 2.6 mil millones de  pesos. También a Banobras el adeudo no es de 972 millones. La misma página miente cuando hace público que con Santander  el adeudo es de 1.6 mil millones de pesos. La misma historia se repite con HSBC, donde el mismo espacio de transparencia dice que el gobierno de Tamaulipas adeuda con esa casa de bolsa mil millones de pesos. La suma total del adeudo con las cinco casas de bolsa es de 11,969,354,726.83, considerado por ese mismo organismo una deuda directa al 31 de marzo del 2016.

En la misma página de transparencia, aparecen 4.8 mil millones de pesos considerados otros pasivos del estado, de los cuales no se especifica cuál es el origen de estos y a quien se le adeudan. Que dan un total de 16,202,534.472, que se lee de la siguiente manera. Diesciseis mil millones docientos dos millones, quinientos treinta y cuatro mil cuatro cientos setenta y dos.

            Mientras que la deuda indirecta es del orden de los 337 mil millones 420 millones 968,  cuyo pasivo esta con cargo al Instituto Tamaulipeco de Vivienda y Urbanismo.

            La misma página indica que la deuda de los municipios de Victoria y Nuevo Laredo es de 23 mil millones y 253 mil millones, que juntos suman más de 277 mil millones de pesos.

            Asimismo también indica que los organismo operadores de agua potable y alcantarillado de Nuevo Laredo, Río Bravo y de la zona conurbada Tampico-Madero-Altamira es superior a los 64 mil millones de pesos.

            Los números anteriores fueron obtenidos de la página de referencia por el autor de quien redacta este texto, hace un mes. Con esta información no se pretende polemizar sobre la deuda que dejara la actual administración. Ni contrariar a la voz autorizada. Mucho menos alertar a la nueva administración.

             Pero resulta más grave y doloso los miles de muertos y desaparecidos ante los que la autoridad enmudeció en los últimos seis años. Los miles de huérfanos por la violencia, los miles de rancheros y agricultores que dejaron sus unidades de producción, las miles de familias desplazadas por la violencia de sus lugares de origen. Los miles de viajeros que encerraron en su cochera su carro o camioneta. Los miles de desempleados por quiebra involuntaria de la empresa donde laboraban.

            Esa deuda es más aguda que los miles de millones que el estado adeuda con las principales casas de bolsa que funcionan en este país y cuyos capitales desde hace años dejaron de ser de origen mexicano. Porque la deuda de la sangre es impagable, no tiene precio.

            La madres de los difuntos y desaparecidos cansadas de tocar la puerta de la procuraduría estatal, quedaron sumidas en el llanto y la impotencia. El padre del cura desaparecido, aceptó la chamba de albañil que el Obispo le ofreció en la Santa Iglesia Catedral. Los escoltas de “Rodolfito”, obtuvieron una modesta pensión y decidieron cruzar la frontera. Esta sí que es una verdadera deuda.

La deuda del dolor, que perfora el alma y achica el corazón. Que humedece los parpados y dobla al fortachón.

Ayer el gobernador Egidio Torre Cantú dijo ante los reporteros que pronto dará a conocer la deuda que hereda su administración. Y que no es tal el monto que se señala. No obstante que el gobernador electo Francisco García Cabeza de Vaca aseguro hace un mes que hay un déficit fiscal, superior a los 12 mil millones de pesos.