Abducción maldita
17 Abril 2017
Sección: Historias de Ultratumba y Paranormal de Tampico
Abducción maldita
Por: Vanessa Gutiérrez/Ordenador
Gerardo, Sergio y Humberto jamás imaginaron que su viaje al Cerro del Bernal de Horcasitas sería la última aventura extrema juntos, y hasta ahora sigue siendo misteriosa su desaparición infausta de este mundo.
Para nadie es un secreto que la mole del municipio de González es siniestra, cautivadora, enigmática y maléfica por los secretos que guarda y que casi nadie quiere revelar por el espanto que pueden causar entre la población.
Lo cierto es que es un secreto a voces que el cerro es centro de operaciones paranormales, donde lo mismo se realizan ceremonias satánicas y se llama a los demonios que se buscan contactos extraterrestres.
Y esto era lo que los tres buenos amigos tampiqueños buscaban. Lograr un contacto del tercer tipo merodeaba su cabeza desde que estaban en la preparatoria, y por eso no se le hizo extraño a Alejandra, hermana de Humberto, que se empeñaran en salir de excursión a semejante gigante de piedra. La mole enhiesta se ha mantenido así por millones de años y sus secretos más macabros no podrán ser explorados en una tarde y mucho menos por un trío de aventurados en los temas paranormales.
Dijeron ese año de 1997 que iban a la conquista del volcán tamaulipeco, que extraerían sus más longevos secretos y que regresarían para contarlo, al menos eso era lo que pensaban.
En estos tiempos Alejandra aún muestra una fotografía de su único hermano, quien jamás regresó a la casa materna para contar sus aventuras, ni él ni sus dos amigos; ha sido una espera que no tendrá final feliz como ella misma lo anticipa, porque sabe que hubo una búsqueda en la zona, no en la montaña escarpada, sino en sus primeros metros de sus faldas para saber de su paradero.
Ella sólo cuenta que unos agricultores del rumbo le dijeron que en los días que supuestamente su hermano subió al cerro hubo muchas luces extrañas que salían de la boca del Bernal causando incluso temor entre los pobladores.
"Mira, mi'ja, a esos muchachos se los llevaron los ovnis, hazte a la idea", le dijeron los campesinos. "Quien sube al cerro con la intención de tener comunicación con ellos no regresa, esos chavos ya no están en este mundo". Y eso es lo que repite Alejandra cada vez que recuerda ese trágico hecho, en el fondo sabe que ya no regresarán nunca, aunque lo que le preocupa, me dijo, es dónde estarán sus almas: ¿atrapadas en el más allá por algún demonio maldito o perdidas en algún extraño lugar fuera de este mundo?



